viernes, 8 de marzo de 2013

En la presentación de Sociedad Civil y Democracia (SCD) en Valencia

A raiz de la asistencia hace unas semanas a los coloquios sobre regeneración democrática organizados por la Asociación Valenciana de Politólogos, donde se encontraba representado, entre otros, Sociedad Civil y Democracia (SCD), fui invitado a su presentación oficial en Valencia el día 6 de marzo en el hotel Melia Palacio de Congresos. Era una oportunidad de oro de acudir a la génesis de un partido con características peculiares, sobre todo por el gran peso de la figura de su presidente, Mario Conde; querido y odiado a partes iguales por muchos. El acto estuvo bastante concurrido, en torno a un centenar de personas, sobre todo si tenemos en cuenta que, por un fallo de programación, coincidía con un partido del Valencia. 


La introducción del acto de presentación de la delegación del SCD en la comunidad valenciana corrió a cargo de Ramón Guillén, Consejero de Dirección del mismo. Incidió en recuperar una ciudadanía que no se reduzca únicamente al papel de electores. En un cambio de la democracia representativa a otras formas de democracia participativa, con una mayor participación de la ciudadanía en la res publica; incluso a través de sistemas de participación directa si es posible. Recordó como Valencia es ahora el epicentro del territorio nacional, saliendo diariamente en las portadas de periodicos nacionales y noticiarios. Todo parece pasar por Valencia: caso Noos, Gürtel y otras acusaciones de corrupción. Insitió en que ahora no se puede mirar a otro lado, pues se nos señala somos el nucleo de corrupción politica del pais. Instó a la sociedad civil valenciana a decir basta y comenzar a cambiar las cosas. 

Luego cedió la palabra al Secretario General del partido, Daniel Movilla. Criticó la prohibición del mandato imperativo en la Constitución, lo que supone para él que, un diputado electo, se ve sometido sólo a la disciplina de partido, y no a sus electores y propone otra democracia en que el diputado electo responda de verdad de lo que sus electores quieren. Tras una breve introducción del fundador del partido, da paso a la persona que todos esperaban y que cumplió las expectativas. Como politólogo he estudiado los aspectos relacionados con la comunicación política y, créanme, es un comunicador de primera: la modulación e inflexiones de la voz, los gestos, la estructura del discurso y, en suma, el mensaje, son transmitidos de un modo claro y atrayente.

Mario Conde comenzó hablando de los quince años que estuvo entrando y saliendo de la cárcel, la muerte de su mujer y reflexionó sobre la naturaleza humana; su fragilidad. Mantuvo que el proyecto político que representa es fruto de unas convicciones profundas, puesto que, asegura, no se gana nada y se arriesga mucho. Rechazó asimismo la acusación de oportunismo, asegurando que la situación actual era de prever desde hacía años, pues el conocía de primera mano los valores que priman en la cabeza de las personas que dirigen el pais y las grandes empresas. Respecto a la financiación de los partidos políticos, habló de como los creditos que se les daban no se cobraban y no pasaba nada, mientras que una familia seríaa echada de su casa si incumple los pagos de su hipoteca. ¿Que valores son esos?, se preguntó. 


Para él, las cosas no han cambiado para bien en los últimos 20 años. Denunció la separación entre política y sociedad que se dio todo este tiempo. Ahora nos damos cuenta de que quien gestiona la cosa publica tiene mucho poder. La sociedad tiene miedo y no sabe que le pasa. Se refirió al drama de las personas de mediana edad con panico a perder el empleo y no encontrar otro, los pensionistas que temen que les bajen las pensiones, los jóvenes formados a los que no se les da una oportunidad... Con todo, pide que no olvidemos que  todos hemos participado en el juego hasta ahora. Defendió que, efectivamente, de la crisis se puede salir, pero se planteaba ¿qué sociedad vamos a tener tras la crisis? ¿Cómo hemos perdido tanto capital humano estos años? ¿Cómo lo reconstruimos? Sostiene que con el dinero dado a los bancos se habrían salvado muchas empresas y que el problema de las cajas fue la toma de posesión por parte de los políticos, que tomaban decisiones ajenas a la historia y función de las cajas y obligaban a invertir en proyectos políticos sin viabilidad económica. Dado lo anterior, planteó que hacer ahora. No oculta que va a costar esfuerzo, y que debemos plantearnos nuestras prioridades: Europa, los politicos o nosotros. Llegó a describir nuestro parlamento es como un programa de televisión donde hay un regidor que dice cuando se aplaude y cuando no.
De la judicatura, crítico el sistema de nombramiento de jueces, basado en un reparto político, que obligaba a aquellos que quisieran prosperar a lllevarse bien con el poder político. Para él, se ha prostituido con ello la Justicia. Recordando su experiencia en la cárcel resume que la libertad es un papel y la firma de un juez, por ello debe existir un control. A la falta de independencia judicial se une, según indica, la de los medios de comunicación. Dado que ningún medio puede vivir sin publicidad, y los mayores anunciantes de este país son los grandes grupos empresariales y financieros y la Administración, la independencia informativa no existe. Como curiosidad, debo añadir, no había un solo medio de prensa presente en la presentación.

Para Mario Conde, nuestra sociedad está en fallo multiorganico. Se pregunta cómo se puede tener un proyecto de nación si se discute la nación. Además de los problemas gigantescos que ya tenemos, desmembramos el estado y sus símbolos, como la corona, cuya legitimidad moral, más que su utilidad, es puesta en duda ahora. No cree que debamos estar arrodillados ante Europa ni tener complejos. Es hora de hacer una politica para nosotros mismos.Aunque inicialmente hubiera preferido hacerlo de otro modo, optó por la constitución del SCD como partido político porque es el único método actual para llegar al parlamento, desde donde sí que se puede cambiar el sistema. Mantiene que hay soluciones, pero los partidos tradicionales no lo van a solucionar. E insta a no caer en la trampa del voto útil o el mal menor. Pide un voto de confianza, que en realidad se lo estarían dando los ciudadanos a ellos mismos. Y concluye "Somos una voz que necesita un cuerpo para entrar en el Parlamento, con personas que saben lo que hacen, no tienen miedo y creen en su país."


Tras el discurso hubo un turno de preguntas y después los asistentes se dirigieron a saludar a Mario Conde y hacerse las preceptivas fotos de rigor; como la del que suscribe estas líneas. Confío en que esta crónica les haya gustado y servido para conocer más esta opción política, con independencia de si  la comparten o no. Miren que a mi mismo me sorprendió, tras hablar con amigos que, a priori no parecen muy interesados en política, o lo están desde otras ramas ideológicas, saber que habrían acudido encantados al acto; por pura curiosidad.

6 comentarios

  1. Excelente crónica José Luis. Si has leído/estudiado a Maurice Duverger Los Partidos Políticos (que doy por sentado que sí) conocerás su descripción politocológica de la figura del "simpatizante". Pues, bien, a mi juicio, constituyes un ejemplo de manual. Gracias por tu colaboración y afilia a Macarena. Ramón Guillén.

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    1. Gracias por el comentario Ramón. Estoy algo familiarizado con el concepto, aunque en mi caso fue el manual de Introducción a los partidos políticos de Manuel Martínez Sospedra el que me introdujo en el término. Me gusta ser justo con las crónicas que hago. Por cierto, puedes dar por hecho que se afilia.

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  2. Estoy de acuerdo en que es una excelente crónica. Yo soy más visceral, y mañana, seguramente, haré una entrada comentando la presentación desde otra óptica. Enhorabuena Jose Luis, tu vales mucho. Por cierto, dile a Ramón que seguro que Macarena está esperando que le digan como, donde y cuando afiliarse. Besos

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    1. Muchas gracias por el comentario. Diferentes ópticas dan más riqueza a un mismo hecho. Siempre he pensado que sería muy aburrida (y una verdadera pesadilla) un mundo lleno de personas que pensaran exactamente lo mismo que yo. Le comentaré a Ramón.

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  3. Yo fuy de la UCD y luego del CDS, treinta y tres años en política y reconozco muchos errores que cometierón los padres de la Constitución, pero las prisas para estos señores no fuerón buenas consejeras: Apuesto por cambios en la Constitución, en la Ley Electoral,Autonomías y cargos electos no más de ocho años y a la sociedad civil que tenga poder político, no como hasta ahora que no pinta nada, y la sociedad civil se entiende que es el pueblo soberano y por lo tanto tiene que tener el poder, de quien la hace corrupción que la pague con la cárcel

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    1. Creo que la Constitución, para la que pasan los años como para todo, puede y, en algún futuro quizás no muy lejano, debe adaptarse a nuevas demandas. Con todo, creo que se hizo en su momento la mejor constitución posible para una transición que fue tan delicada como modélica, pero en la que había un gran consenso, aunque fuera necesaria una cierta indefinición en los términos para lograrla. Respecto al tema autonómico, no creo que nadie pudiera imaginar realmente como iba a evolucionar. En una conferencia a la que acudí, uno de los ponentes lamentaba que no se hubieran empleado las autonomías para probar nuevas fórmulas electorales, ya que nadie las obligaba a realizar un calco del sistema electoral nacional. Esto habría permitido ver como funcionaban alternativas al sistema electoral actual que, estoy de acuerdo y es difícil de negar, infrarrepresenta a partidos nacionales de apoyo difuso que podrían servir de partidos bisagra, en detrimento de los nacionalistas y las consiguientes concesiones que pueden plantear por su apoyo.
      Hablas del pueblo. Te seré franco, huyo de las cuasipersonificaciones como del diablo. Me explico, ¿qué y quién es el pueblo? No es fácil ni justo tratar como un todo unitario a un conglomerado de individuos. Lógicamente nadie defiende la corrupción, pero, en otras cuestiones que sean de aplicar una determinada óptica política al gobierno (liberal, socialdemócrata, comunista... lo que se les ocurra), ¿son pueblo sólo los que se quejan? ¿Qué ocurre con los que piensan lo contrario, pero no se manifiestan en las calles porque lo apoyan? ¿Y los que no tienen opinión definida y no se ven beneficiados ni perjudicados? ¿Son pueblo también? Existe una tendencia a crear un binomio absolutamente irreal entre "ellos" y "nosotros" y una legitimidad representativa que no existe. Seguro que te ocurre como a mi que, en muchas ocasiones, oyes a gente hablar en nombre del "pueblo", con la que no estás de acuerdo, y te planteas las cuestiones que he nombrado. Pero volviendo más a lo que seguramente te referías, sí, si se da un mayor poder de actuación a la sociedad civil incluso tras las elecciones, posiblemente se sienta más integrada en el conjunto del sistema democrático.

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