viernes, 25 de diciembre de 2015

Sun Tzu y el arte de la guerra en Política

Estudiado en escuelas militares y de negocios de todo el mundo, el libro que recoge el pensamiento estratégico de Sun Tzu ha servido de inspiración y guía a un sinfín de generaciones desde hace más de 2.500 años. Sus consejos traspasan el ámbito de lo puramente marcial para convertirse en una verdadera guía de vida y, ¿por qué no? para la política. Complemento necesario de "El arte de la prudencia" de Baltasar Gracián, que ya reseñé aquí aplicado a la política, debería ser tenido en cuenta por todo político que se precie.
Batalla de Oroi-Jalatu, Imagen de dominio público obtenida de Wikimedia Commons
La razón es simple, la idea transversal que recorre "El arte de la guerra" es que la mejor estrategia es intentar evitar el conflicto y ganar sin lucha, siendo esto lo que distingue al prudente del ignorante. Sólo cabrá luchar como último recurso, respetando siempre al perdedor, lo que podría traducirse en política, como gobernar para todos, no sólo para la mayoría que te otorgó el voto, y en evitar sentimientos revanchistas.

Otra idea clave, es que nuestra invencibilidad depende de nosotros, la vulnerabilidad del enemigo, de él; la invencibilidad reside en la defensa; las oportunidades de victoria, en el ataque. En política eso debería traducirse en honestidad, prudencia, coherencia y autoridad. Un líder que da sensación de honestidad, tiene más crédito y las críticas negativas serán recibidas con mayor escepticismo; siendo prudente, no se apresurará a tomar decisiones en caliente ni perderá los papeles ante ataques de sus adversarios; la coherencia le permitirá ser percibido como una persona de ideas claras. Por el contrario, como expresa Sun Tzu, "si el general es moralmente débil y su autoridad no es rigurosa, si sus órdenes y sus directrices no son diáfanas, si no hay reglas fijas para guiar a los oficiales y a la tropa y las formaciones carecen de corrección, el ejército está desorientado". Al interno del partido se sucederán las declaraciones contradictoras, desmentidos y desaprobaciones directas de la actuación del líder (con un riesgo muy grande de ser sustituido). De lo que puede pensar el potencial electorado, ya se imaginan que no puede ser positivo.

La política es compleja, pero como en una guerra, seguir unas reglas básicas permitirá salir victorioso. Sun Tzu destaca cinco reglas que todo general debe tener en cuenta: observación, valoración, cálculo, comparación y decisión. El buen político debe tener en cuenta todas ellas y seguirlas en ese orden:
1) Observar la realidad le ayudará a percibir las demandas sociales y la situación del país.
2) Valorar (pasando lo observado por el tamiz de su ideología personal) qué cuestiones son prioritarias, secundarias, urgentes o importantes (como bien dijo Mafalda, "Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante). 
3) Calcular qué cuestiones puede verdaderamente resolver, cómo, en qué plazo y qué réditos electorales le pueden reportar. 
4) Comparar con las promesas de los demás partidos o con lo que han hecho otros previamente es inevitable. Sin ningunear a nadie, debes demostrar por qué tu opción es mejor que las competidoras. 
5) Por último, realizados los pasos anteriores, es el momento de tomar decisiones y atenerse a ellas. Todo político tiene derecho a cambiar con el tiempo y matizar sus políticas, pero debe mantener una cierta coherencia. Los vaivenes bruscos y la apariencia camaleónica crean desconfianza.

Aunque en la guerra el engaño y el disimulo sean admisibles para confundir al enemigo, fuera de ella resulta más conveniente jugar limpio. Se puede poner a prueba y observar los puntos en los que es fuerte y en los que es deficiente. Como estrategia de ataque, más intenso en campaña electoral que durante el resto de la legislatura, al político le puede convenir seguir estos consejos:

- Irrita a su general y desoriéntale. Un líder político en caliente pierde la prudencia que su condición de personaje público reclama. Explota las cinco cualidades que Sun Tzu considera peligrosas en un general: temeridad, cobardía, ira, susceptibilidad y compasión. A sensu contrario, al ponerse tanto en la piel del atacante como en la del defensor, recomienda contener la impaciencia y no responder a los cebos que te pongan por delante. El líder político completo debe ser prudente, reflexivo, calmado, afable y no tan compasivo como para no ser implacable cuando la situación loexige. Ataque y defensa están indefectiblemente unidos. Prudencia en cualquier caso, un ataque demasiado gratuito se puede volver en tu contra.

- Finge estar en inferioridad de condiciones y estimula su arrogancia. En política no parece conveniente mostrar las flaquezas propias, pero sí esconder en ocasiones los puntos fuertes. Un adversario político crecido con una falsa sensación de seguridad, baja la guardia porque cree haber ganado.

- Atácale por donde no esté preparado y sal por donde no se lo espere. El enemigo debe ignorar donde me propongo librar la batalla, porque si lo ignora, deberá estar preparado en muchos puntos diferentes y distribuir sus efectivos, que serán pocos numerosos al tener que cubrir tantos flancos. Hostiga y hazle sentir incómodo. Se puede dar por hecho que en esta situación surgirán brechas en la defensa. En cualquier caso, nunca le fuerces hasta el punto de creer que no hay salida, porque si no luchará hasta el final. Ofrécele una salida.

- Hacer que rompa sus alianzas. Si está unido, divídele. El "divide y vencerás" es antiguo como el género humano. Como las uniones suelen seguir más la norma de que "el enemigo de mi enemigo, es mi amigo", esto lleva aparejado el resurgir inmediato de las diferencias que los aliados habían dejado aparcadas temporalmente una vez logran su objetivo. Sabiendo esto, ¿por qué no separarles antes?

- Combate la estrategia del enemigo. Si puedes, adelántate. Generalmente, el que ocupa el terreno el primero y espera al enemigo tiene la posición más fuerte; el que llega más tarde y se precipita al combate está ya debilitado. En política, el primero en dar propuestas sobre un tema, lleva la voz cantante, los que le siguen, dan la sensación de ir a remolque, sobre todo si son cuestiones en las que coinciden.

- Cuando consigas una victoria, no emplees la misma táctica otra vez. Para ser más concretos,varía los métodos atendiendo a las circunstancias. Las cinco reglas antes descritas te permitirán evaluar la situación y la respuesta más adecuada.

Por último, en la política como en la guerra, el terreno donde tenga lugar la contienda influye y mucho en la estrategia a adoptar. Sun Tzu distingue nueve tipos de terrenos: 
- de dispersión (el terreno propio). Mejor no combatir en este terreno y formar un solo bloque con mucha determinación.
- fronterizo (penetrando levemente el enemigo), Conviene no detenerse y mantener las fuerzas unidas
- clave (ventajoso para ambas partes). No lanzarse a lo loco a atacar al enemigo que ya lo ocupe, cómo antes se ha dicho, cuenta con una ventaja estratégica. Toca reforzar mi retaguardia y evaluar como enfrentarse a esta situación adversa.
- de comunicación (accesible para ambas partes), Procura que tus formaciones no se separen y cuida tu sistema de defensa. Un partido unido y con respuestas adecuadas para sus simpatizantes (los idearios de los partidos tienen una importancia brutal) será poco o nada vunerable a lo que haga el enemigo (político, se entiende)
- de convergencia (cuando estás rodeado de otros estados), Alíate con los vecinos y consolida las alianzas ya existentes. Si ya existe buena sintonía, procura alianzas pre-electorales y maximizarás los escaños que puedes obtener con tus votos, si no es tan buena o la distancia política es mayor, asegúrate al menos de tener capacidad de coalicion post-electoral
- hostil (cuando te has adentrado mucho en territorio enemigo). Usa la artillería pesada, no esperes que se te dé cuartel.
- difícil (cuando el terreno es accidentado), Aprieta el paso y muévete a otro en que te sientas más cómodo. Un ejemplo claro, ante críticas por corrupción en el partido (y huyendo del "tu más"), defender la gestión propia.
- cercado (aquel cuyas características permite a un pequeño grupo infligir un gran daño a un ejército más numeroso). Inventa estratagemas. Bloquea los puntos de acceso y las salidas, así lograrás que se batan tus tropas hasta la muerte.
- y mortal (aquel donde sólo una lucha enérgica da opciones de supervivencia). Lucha como si no hubiera opción alguna de salir vivo.

Confío que esta entrada no les haya resultado demasiado farragosa. Yo cuento con la edición española de Martínez Roca, ya algo manoseada del uso, pero siempre agradable de leer. ¿alguna sugerencia sobre otros clásicos que puedan ser aplicados a la política?

2 comentarios

  1. Leer este libro es una tarea pendiente en mi lista desde hace tiempo. Ya que lo tenemos en casa, será el próximo para leer! :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Seguro que te resultará tremendamente interesante e instructivo. Cada vez que lo releo, aprendo algo nuevo. ¡Felices fiestas!

      Eliminar

© La Justicia Como Equidad
Maira Gall