lunes, 7 de diciembre de 2015

13 consejos sobre el arte de la prudencia en política

Prólogo y comienzo del texto la edición princeps del Oráculo manual
 
La política puede conceptuarse como el arte de llegar al poder, ejercerlo y mantenerlo; siendo todas ellas aspiraciones plenamente legítimas. A fin de lograrlo, y recurriendo a "El arte de la prudencia" de Baltasar Gracián en la edición de Olañeta, aquí van 13 consejos que todo político completo debe seguir:

1) Nunca exagerar. Sí, es más sencillo de decir que de hacer. Para que los aciertos propios adquieran mayor realce, debe haber algo con qué compararlos; pero pasarse en la comparación puede dar lugar a resultados indeseados. Por usar un recurso muy manido, no presumas de tamaño si luego no das la talla.

 2) Sin mentir, no decir todas las verdades. Prima de la anterior, puede ser perfectamente caracterizada con afirmaciones del tipo "una imagen dice más que mil palabras" o "los números no mienten". Las imágenes sacadas de contexto dicen muchas cosas, pero rara vez lo que se supone que dicen si se considera el contexto, y los números (estadísticas y estudios de todo tipo), tienen un increible margen de interpretación. Como nos encontramos en la sociedad de la información yla mayor parte de la información puede ser contrastada y vuelta a analizar, mejor que si mienten se aproximen lo más posible a la verdad.

3) Nunca descomponerse. A todo político se le puede pillar con el pie cambiado, pero no debe aparentarlo. Más que tener una cara de cemento, se trata de mantener la compostura hasta que a uno le surja la idea de como salir del atolladero. Siempre hay una salida. Si no la ven, recomiendo que lean "El arte de tener razón" de Schopenhauer. Estoy convencido que otros políticos prefirirían a Kant, pero enfrentarse al mamotreto que es la "Crítica de la razón pura" requiere un valor del que no todos disponen.

4) Diligente e inteligente: "La diligencia ejecuta presto lo que la inteligencia prolijamente piensa". Es conveniente actuar racionalmente después de una buena reflexión. Aunque hoy día se han acelerado los tiempos de reacción que la sociedad exige hasta el punto de la casi inmediatez, quizá sea el momento de recordar a políticos y resto de ciudadanos que las decisiones tomadas en caliente rara vez conducen a buenos resultados.

5) Saberse atemperar (moderar): Si se quiere tener oportunidades reales de alcanzar la mayoría suficiente que le permita a uno gobernar, en solitario o con pactos con otras fuerzas, debe saber moderar su discurso y diluir la carga ideológica, si no quiere quedar estancado en un techo electoral bajo. El grueso del electorado huye de los extremos como de la peste, pues desconfía.

6) Saber negar: "No todo se ha de conceder, ni a todos". Dar a todo el mundo lo que pide para que se sienta feliz puede ser deseable, pero no siempre posible, porque la realidad del momento puede no ser la adecuada o no disponer de los medios necesarios. La clave no es tanto negar sino saber explicar el por qué de la negativa. Es posible que los adversarios políticos prometan lo que uno niega, pareciéndose a vendedores de crecepelo que se alimentan de la esperanza que la gente no pierde de qeu algo que parece imposible, sea posible. Esperen simplemente a que se den cuenta que no funciona.

7) Nunca apurar ni el mal ni el bien: "El sumo derecho se hace tuerto, y la naranja que mucho se estruja llega a dar lo amargo". Igual que hay que aceptar la derrota con deportividad, la victoria debe ser administrada con tacto, si no se quiere romper puentes ni quemar naves innecesariamente. El ensañamiento, ni es deportivo, ni otorga respeto; comportarse con magnanimidad cuando la ocasión lo requiere da mejores réditos.

8) Saber usar de los enemigos: "Al varón sabio le aprovechan más sus enemigos que al necio sus amigos". En ocasiones es más leal tu enemigo que tu amigo. La política moderna está llena de amistades que uno desearía no haber tenido nunca: unas con bigote, otras con un monedero abultado de billetes... pero al final, gente que te hace quedar muy mal. Que en casi cada partido nos encontremos con amistades peligrosas, es un vano consuelo.

9) Saber entretener la expectación: "No se ha de echar todo el resto al primer lance". Los tiempos en política son importantes. Hay que saber marcar la agenda y no agotar todos los cartuchos. Lo mismo en cualquier discurso, debate o mesa en que se participe: marcar los tiempos, cambiar el tono, mantener el interés... No es necesario ser un orador extraordinario, sólo adquirir la técnica para no resultar aburrido y excesivamente pendiente de un texto ya redactado. Un mínimo de espontaneidad permite ser más y mejor recordado.

10) Realidad y apariencia: "Las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen". Pues sí,la mujer del Cesar no sólo debe ser casta, sino además parecerlo. No conviene llamar casta a todos los demás y considerarse el más puro y que luego el número dos de tu partido lleve a cabo curiosas maniobras de ingeniería financiera.

11) No cansar: "La brevedad es lisonjera y más negociante". Gran consejo sobre todo en campaña y que siguen la mayoría de partidos políticos: mensajes cortos, reiterados y no muy numerosos en número,que calen hondo en la audiencia y sean fácilmente repetibles. Tampoco recomiendo intentar parecer chistoso cuando se tiene la misma gracia que un orco con diazepan. Ponerse bailongo, tampoco es muy recomendable, aunque algunos políticos salven el expediente de modo bastante brillante con Pablo Motos.

12) No ser innacesible: "Ninguno hay tan perfecto que alguna vez no necesite de advertencia". Cuidado con las torres de marfil y rodearte sólo de aquellos que piensan como tu. Recibir y escuchar a tus bases está muy bien, pero tienes también que saber lo que dicen aquellos que no vienen a ti. Menospreciar a tus adversarios políticos y la realidad de la calle sólo puede acabar conduciendo a la larga travesía por el desierto que es sentarse en el banquillo de la oposición.

13) Llegar a ser deseado: "Que se note que el cargo lo hubo menester a él y no él a el cargo". Este punto requiere de una mezcla de carisma y de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Pero hay que tener cuidado, si uno es tan deseado que parece una suerte de nuevo mesías, la confianza alcanzada entre el electorado se hundirá con rápidez si los resultados que esperan no son prontos ni están a la altura de las expectativas. Por ello, se debe tener en cuenta todos los anteriores consejos para no generar falsas esperanzas (o posibles, pero con el tiempo suficiente) y que la ciudadanía te desee igualmente.

No están todos los que son, ni son todos los que están. Tras los consejos sobre la prudencia, ya adelanto que la siguiente entrada será más guerrera

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