viernes, 23 de noviembre de 2018

Memorias encontradas en una bañera: El Stanislaw Lem más kafkiano

El término kafkiano ha pasado a la historia como definitorio de historias o situaciones absurdas y surrealistas, que atrapan de modo inexorable a las personas que las sufren; un halo de pesadilla de la que no se puede escapar lo envuelve todo. 


Cuando hace un tiempo leí El Castillo, no puede evitar experimentar una sensación de incomodidad y desasosiego. Uno de los puntos más paradójico es la naturalidad de los personajes con los que se cruzaba el protagonista, quienes parecían conocer su lugar en todo momento y tener tareas y objetivos definidos, pero entraban y salían de su camino sin aclararle gran cosa o creándole nuevas dudas. Esa incertidumbre e inseguridad que le atenazaba era lo que más inquietud me causaba y llevaba largo tiempo sin experimentar una sensación semejante, hasta que me crucé con las Memorias encontradas en una bañera de Stanislaw Lem.

Lem (1921-2006) es ampliamente conocido y reconocido por su obra de ciencia ficción, entre la que se encuentran títulos como Solaris, El invencible, Ciberiada y Diarios de las Estrellas, por nombrar unos pocos. Su producción literaria resulta, sin embargo, más variada con títulos como El hospital de la transfiguración, posiblemente la más realista de sus obras, o La investigación, combinación perfecta de investigación policiaca y thriller psicológico.

Pero Memorias...es un caso realmente singular de difícil clasificación. Situados los acontecimientos en un remoto año 3146, donde el pasado tecnológico más reciente resulta casi desconocido a causa de una extraña epidemia que afectó a todos los textos impresos en papel de la tierra, nos presenta el presunto relato de un hombre de esa pasado en uno de los pocos textos supervivientes.

El desdichado protagonista, presumiblemente un agente de seguridad de algún tipo, es enviado al Edificio a recibir las instrucciones de su misión; logrará ser prontamente recibido por un militar de alto rango, quien le encargará una misión especial, pero sin proporcionarle mayores detalles. La incesante búsqueda de instrucciones o de cualquiera que sea capaz de explicarle el cometido de su misión, le conducirá a través de interminables corredores y despachos, tropezándose con militares, burócratas y religiosos, quienes contribuirán a acercarle a un estado de paranoia.

Lem logra que en medio de todo este caos, en el que la presencia de numerosos neologismos de su propia invención no facilita el seguimiento del texto, resulten facilmente reconocibles referencias al capitalismo, Estados Unidos y el ambiente general de desconfianza mutua de la Guerra Fria, con las grandes superpotencias compitiendo y espiándose entre sí; la religión y la burocracia como elementos de controly freno efectivo de cualquier iniciativa, también son apreciables sin esfuerzo.

En un contexto de fuerte censura y falta de libertades, los escritores de los países situados tras el Telón de Acero se veían obligados a practicar verdaderos malabarismos para escribir cosas críticas con sus propios gobiernos. La ciencia ficción, a diferencia de otros géneros, ofrecía un campo relativamente seguro para esquivar la censura, por la posibilidad de situar la acción muy lejos en el tiempo y el espacio y maquillar con cuestiones tecnológicas sus preocupaciones políticas y sociales.
Aunque hubiera también convencidos comunistas que creían estar mostrando las debilidades del enemigo occidental, olvidaban que en última instancia, todo es susceptible de interpretación y los vicios y defectos que observaban en "el enemigo", eran perfectamente aplicables a su propia realidad.

Es quizá una de las obras más abstrusas, oscuras y laberínticas de Lem que en nada desmerece al legado del genio de Praga; Kafka resucitado en estado puro.

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