Un concepto fundamental en Rawls es el de igualdad. Piensa que todos
los grupos son iguales y tienen los mismos derechos a la hora de
participar en el procedimiento para elegir los principios de
justicia. Esta igualdad se basa en la presunción de que todos los
seres humanos son personas morales con una concepción de lo bueno y
lo malo.
Rawls habla de dos concepciones de la igualdad:La
igualdad tal como se invoca en relación con la distribución de
determinados bienes y la igualdad tal como se aplica al respeto
debido a las personas, con independencia de la posición social. La
igualdad del primer tipo es definida por el segundo principio de
justicia que regula la estructura de las organizaciones y las
porciones distributivas. La igualdad del segundo tipo se define por
el primer principio de la justicia y por deberes naturales como el
del respeto mutuo; tienen derecho a ella los seres humanos como
personas morales.
La aplicación coherente del principio de igualdad de oportunidades
requiere que consideremos a las personas independientemente de las
influencias de su posición social. Respecto a las desigualdades, Rawls establece una diferenciación
entre el principio de compensación y su principio de diferencia.
El principio de compensación afirma que las desigualdades
inmerecidas requieren una compensación; como pueden ser las de
nacimiento (nadie elige la familia que le toca, el tiempo y el
contexto social) o los talentos naturales (no todos estamos
igualmente dotados y, desafortunadamente, algunos ven mermadas sus
capacidades de desarrollo debido a taras físicas, psíquicas o
familiares). Así, "con objeto de tratar igualmente a todas las
personas y de proporcionar una auténtica igualdad de oportunidades,
la sociedad tendrá que dar mayor atención a quienes tienen menos
dones naturales y a quienes han nacido en las posiciones sociales
menos favorables. La idea es compensar las desventajas contingentes
en dirección hacia la igualdad."
Pero este principio de compensación, difiere del de diferencia
porque éste último no pretende nivelar las diferencias en aras a
que todos compitan en el mismo campo. El principio de diferencia
llegaría a admitir, por ejemplo, invertir más en los mejor dotados,
siempre y cuando esto supusiera una mejora a largo plazo de la
situación de los más desfavorecidos. Así pues, la desigualdad no
es esencialmente mala. Es posible ver en esto una concepción
meritocrática de la sociedad, aunque con mecanismos de nivelación,
claro está.