Cataluña
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lunes, 10 de diciembre de 2018

Cruzando el Rubicón

Nuestro estimado y Molt Honorable Quim Torra, acaba de cruzar el Rubicón. En pleno éxtasis místico, previo a ingresar por dos días en el monasterio de Monserrat para solidarizarse ayunando con los políticos presos del Procés, ha declarado su deseo de seguir el modelo esloveno para alcanzar la tan ansiada independencia. Poco importa que se la situación de la antigua Yugoslavia previa a su desintegración poco o nada tuviera que ver con la de España, que la historia balcánica no sea precisamente la más indicada para imitar, ni que se produjesen muertos; en un alarde de verdadera irresponsabilidad, Torra acaba de llamar abiertamente al enfrentamiento físico entre los mismos catalanes y con el resto de España.
En realidad, nos encontramos ante una muestra más de la desconexión con la realidad que sufre el independentismo catalán, que ha visto sistemáticamente incumplidos todos sus pronósticos y predicciones, no por culpa del "opresor y antidemócratico" Estado español, sino porque la realidad dictamina justo lo contrario. Todo el Procés se ha convertido en un circo y los payasos hacen cada vez menos gracia.
A la negativa para afrontar la realidad de los sectores más duros del Procés, hay que añadir una desunión que resulta imposible ocultar. Las alianzas contra natura y las sonrisas forzadas intentando mostrar un frente unido se han terminado. Las divergencias ya no se resuelven en privado, sino públicamente y además manteniendo posiciones separadas. Virtualmente nadie del actual ejecutivo catalán y sus todavía socios ha secundado las insensatas palabras de Torra, quien goza ya de tranquilo descanso en su celda monacal.
El actual gobierno catalán lleva camino de perder completamente el control de la situación política, económica y social. No solo no gobiernan, con el componente de gestión de la cosa pública que eso conlleva, y surgen movimientos que reclaman mejoras por parte de médicos, bomberos y otros sectores, sino que han concedido carta blanca a los Comités de Defensa de la República -pomposo nombre que puede llevar a engaño, pues se limita a encubrir a un grupo de matones que se sienten por encima de una ley que saben no les van a aplicar- que se dedican a realizar verdaderas labores de coacción y extorsión de la oposición. Que tras cargas policiales contra estos CDRs, que se habían organizado expresamente para producir altercados, se haya querido por parte del propio Govern y demás grupos independentistas con representación, pedir responsabilidad y depurar a los antidisturbios, que actuaron con corrección, en lugar de defender su actuación, es de vergüenza.
Cataluña lleva ya más de un año sin un gobierno que se preocupe de todos sus ciudadanos, con políticos evitando la acción de la justicia distribuidos por diferentes países europeos, como si sucursales del circo madre se trataran, pero sin público. Ni siquiera de Anna Gabriel, quien transmutó en niña buena de rostro cándido y virginal en su exilio Suizo, sabemos nada. 
La solución a todo este embrollo es sencilla, y más lo sería si sus protagonistas no hubieran destruido tantos puentes ni quemado todas las naves, pero es volver a la senda autonomista, que tanta prosperidad había traido y habia permitido alcanzar en todo el país unos niveles democráticos desconocidos en toda la historia de España. Resulta triste y paradójico que cuando por fin se termina con el problema del terrorismo en el país vasco, por la acción decidida de todos los demócratas, surja una fuente de conflicto en una Comunidad que se tenía por modelo de apertura y pluralidad.


domingo, 25 de marzo de 2018

El fugado burlado

Terminó la fuga de Puigdemont. El juego del gato y el ratón al que nos había acostumbrado desde que salió huyendo de España en coche, amparado en la oscuridad de la noche, para instalar su nuevo centro de operaciones en Bélgica, ha llegado a su fin. 

Roger Torrent tras la detención de Puigdemont en Alemania
Si se ha tratado de un error o parte de su estrategia de jugar al despiste, lo veremos en breve, pero todo apunta a que esta vez se ha confiado demasiado. El viaje a Dinamarca que realizó en enero, durante el cual el juez Llarena se abstuvo de reactivar la orden de detención europea, le ha hecho bajar la guardia y creer que podía seguir actuando con total impunidad. 

viernes, 23 de marzo de 2018

Cinismo epistolar

La huida de protagonistas del procés al extranjero, para evitar responder ante la justicia de sus presuntos delitos, se está convirtiendo en una costumbre que amenaza con dejar vacío el hemiciclo catalán. 

Igualmente, se ha convertido en una perniciosa costumbre dejar cartas grandilocuentes, emotivas y lacrimógenas, que pintan un escenario en que ellos son seres nobles, desinteresados y moralmente superiores; personas que sólo aspiran a vivir en paz y libertad, frente a un estado opresor que presuntamente conculca sus más elementales derechos humanos y asfixia ese deseo de vivir de acuerdo a valores democráticos. Esta situación, justifica la necesidad de rebelarse y "exiliarse" para seguir defendiendo su causa. 

Marta Rovira. Fuente: By Raulpresseguer

La última de estas cartas es de Marta Rovira, discípula y sucesora al frente de ERC de Fray Junqueras, que emprende el mismo camino que insignes figuras como Puigdemont, algunos de sus consellers y la dulce Anna Gabriel ginebrina. La única duda que me queda es si se alojará en la mansión de Waterloo, en algún cuco apartamente de Ginebra o si le tienen preparada una villa campestre para ella sola, porque a sitios baratos no se van.

jueves, 22 de febrero de 2018

La transmutación fisica del independentismo catalán

Acojonante. No encuentro otra palabra describir de modo objetivo el despropósito independentista catalán que no acaba de morir, sino que adopta nuevas formas, cada cual más surrealista que la anterior.

Las elecciones de diciembre del año pasado volvieron a constatar que no existe una verdadera mayoría independentista en Cataluña (y mucho menos que sea abrumadora), pero sí una sociedad profundamente fracturada en dos mitades a causa de la huida hacia adelante de una Convergència que, para no asumir el coste político de los recortes a los que obligó la crisis, e intentar evitar que ERC les comiera terreno, echaron mano del "España nos roba" y ondearon, como si hubieran nacido con ella, la bandera del independentismo.

martes, 26 de diciembre de 2017

La cortina de humo catalana

Las elecciones del 21-D en Cataluña siguen sin alejar del todo el peligro del independentismo en Cataluña. Con todo, nadie esperaba que resolviese de un golpetazo más de 30 años de progresivo adoctrinamiento de la población y, sobre todo, los últimos cinco años de radical deriva soberanista, que la antigua Convèrgencia ha utilizado como cortina de humo para ocultar y no afrontar los problemas reales de Cataluña. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

Un poco de seny

Desde el inicio del desafío soberanista, y especialmente desde los bizarros y surrealistas acontecimientos del mes de octubre, independencia interruptus incluida, que llevaron al Gobierno, con el apoyo de buena parte de la oposición, a activar por vez primera el artículo 155 de la Constitución, nada es normal.
 
Ricard Ustrell entrevistando a Carles Puigdemont el 26 de noviembre de 2017

martes, 7 de noviembre de 2017

Nada es casual

Se cumple ya casi una semana de la peripatética huida a Bélgica de Puigdemont con parte de su gobierno. ¿Se trata Bélgica de una elección casual? No, nunca ha habido nada de casual en la estrategia independenista; menos aún desde que la Guardía Civil encontró hace poco en el domicilio de Josep María Jové, secretario general de Vicepresidencia, Economía y Hacienda de la Generalitat, un informe secreto (Enfocats) con diferentes escenarios para alcanzar la independencia y que contemplaban la DUI y forzar un conflicto abierto con el estado. Por fortuna, la respuesta del estado, incluso con la aplicación del 155 (que, por otro lado, ha contado con el apoyo de las principales fuerzas políticas nacionales), ha sido notablemente más prudente y moderada de lo que esperaban, dinamitando sus expectativas de lograr la independencia por la vía kosovar.

Guy Verhofstadt ironiza en twitter con inteligencia sobre los verdaderos efectos de la huida de Puigdemont

martes, 31 de octubre de 2017

Amanece que no es poco

No, esta no es una entrada sobre ese gran clásico del humor absurdo, con diálogos vibrantes, frescs y absolutamente surrealistas que es Amanece que no es poco del genio José Luis Cuerda. Esta es una historia también surrealista y con más cambios de guión que el mejor culebrón venezolano. Es la historia de un émulo de Ringo Star que llegó a ser presidente de la Generalitat catalana después de la defenestración y posterior decapitación (alegórica) de su predecesor para contentar a un grupo de simpáticos, cívicos y confiables antisistema con los que había pactado una lógica (anti natura) coalición independentista.


En el guión de esta historia se dibujaba como objetivo final una suerte de arcadia feliz obtenida gracias al esfuerzo y el tesón de los honrados y virtuosos catalanes (Ojo, muchos lo son de verdad) que, pacíficamente, sin resistencias significativas ni costes políticos, económicos ni sociales de ningún tipo, habían logrado salir de la malvada garra de hierro del opresor estado español. que lastraba su crecimiento y no les permitía ser todo lo demócratas que querían ser.

viernes, 27 de octubre de 2017

Infamia consumada, en secreto y con cobardía

El 27 de octubre de 2017 pasará a la historia en España como el día en que se consumó la infamia independentista, en secreto y con cobardía. No es que sea algo que sorprenda, dado los precedentes, pero uno es un soñador que pensaba que el famoso seny catalán prevalecería al final. Comienzo a sospechar que lo condenaron al ostracismo por españolista. Toda opción de diálogo que se le ha dado a Puigdemont ha sido denostada y se ha buscado dar siempre una nueva vuelta de tuerca a la situación, para forzar una reacción del Gobierno desproporcionada que les permitiera aparecer como mártires por la democracia ante la opinión internacional; estrategia que ha fallado estrepitosamente.

Como antecedente, el día 26 comenzó como un guión berlanguiano, con un President Puigdemont que por la mañana convocó y desconvocó ruedas de prensa donde parecía que iba a convocar elecciones, para luego por la tarde decir que nada de lo anterior, sino que seguía adelante en su delirio soberanista. Un espectáculo bochornoso y falto de seriedad, pero que ya no sorprendía a nadie. La independencia interruptus había dejado el listón muy alto.

El día de hoy, la Mesa del Parlament aceptó las resoluciones presentadas por JxSÍ, contra la opinión de los Letrados de la Cámara, que habían presentado informe desfavorable indicando las consecuencias jurídicas que podrían derivar de su votación. Dichas advertencias fueron recordadas por Carmé Forcadell, presidenta del Parlament, que señaló a los diputados que la votación iba en contra de las sentencias del Tribunal Constitucional. Esta fue la razón oficial esgrimida por JxSÍ para pedir el voto secreto e intentar evitar de algún modo la identificación de los culpables (oficiosamente también, lo que se confirmaría más tarde, para evitar identificar a los diputados díscolos del PDECat que votaron no). La CUP apoyó el voto secreto y su portavoz, Anna Gabriel, lo defendía aludiendo a la represión que sufren por parte de los tribunales y el Gobierno. Voy a ver si con este ejemplo puedo clarificar lo que quería decir: Un ladrón sabe que lo que hace va contra la ley y, aunque no le guste, asume que puede ir a la cárcel si le pillan. Para evitar en la medida de lo posible ésto, comete sus delitos a escondidas y con un buen pasamontañas que le oculte. Los señores del JxSÍ y la CUP son como este ladrón, sólo que no asumen que lo que hacen va contra la ley, aunque lo sepan.

La votación se llevó finalmente a cabo, con un hemiciclo medio vacio y la ausencia de los diputados de PSOE, PP y Ciudadanos, que no quisieron participar en esta farsa. El resultado: 70 votos a favor,, 10 en contra y dos votos en blanco. Por mucho que los independentistas hagan referencia al "mandado democrático del pueblo de Cataluña", no hay nada de democrático en sus actuaciones y, además, han dejado abandonado y discriminado a más de la mitad del pueblo que dicen representar. Por otro lado, aunque los independentistas más acerrimos crean hoy que son independientes, esto es un engaño; hasta el propio Artur Mas declaró que no cuentan con medios humanos ni materiales para una independencia real, por lo que la farsa de hoy no deja de ser un brindis al sol o una mera declaración de intenciones.

La realidad, es que hoy se producirá la definitiva puesta en marcha del artículo 155, cuya votación sobre las medidas a través de las cuales se pretende recuperar la legalidad se ha llevado a cabo en el Senado esta misma tarde, con 247 votos a favor y 47 en contra (A favor el Partido Popular, el PSOE, Ciudadanos y Coalición Canaria).  Quedan fuera de estas medidas un eventual control de la radiotelevisión catalana y que, a su vez y vista la actitud de Puigdemont, el PSOE retiró la enmienda que contemplaba la posibilidad de suspender la aplicación del 155 si Puigdemont convocaba elecciones autonómicas.

Probablemente esta noche, en consejo de ministros extraordinario, se tomen las primeras medidas que serían la destitución de Puigdemont y todo su gobierno, así como la toma de control de las diferentes consellerias por los ministerios correspondientes.

Esperemos a ver como se desarrollan los acontecimientos.

domingo, 22 de octubre de 2017

El 155 CE y la normalidad democrática

Finalmente, el Gobierno se ha visto obligado a activar el artículo 155 de la Constitución, ante la negativa del desafío independentista a volver a la legalidad. Las protestas en las calles catalanas no se han hecho esperar, comenzando con una multitudinaria manifestación en Barcelona, que unió a su propósito inicial, pedir la libertad de "los Jordis", el rechazo al 155. Por fortuna hablamos de concentraciones sin incidentes, pues el independentismo catalán está ansioso de vender al exterior una imagen de pueblo unido, pacífico y democrático, luchando desde la no violencia contra un malvado y autoritario estado español que les tiene sometidos y conculca sus derechos de modo arbitrario y reiterado. La paradoja es que esto lo dicen abiertamente, mientras se manifiestan en las calles sin ser reprimidos ni coartados.

Independentistas catalanes apelando a la épica de Iwo Jima a base de photoshop y fotos antiguas

jueves, 19 de octubre de 2017

Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...

Cumplido el segundo de los plazos que el Gobierno concedía a Carles Puigdemont, esta vez para restaurar la legalidad, éste envía una nueva carta cínica y desafiante en la que al menos parece quedar más claro que dice no haber votado la independencia. Cómo en comunicaciones anteriores, deja de lado la realidad y se limita a utilizar el argumentario propio del independentismo, plagado de medias verdades, cuando no mentiras flagrantes.

Procedamos a su disección.

"Apreciado Presidente Rajoy,

El pueblo de Cataluña, el día 1 de octubre, decidió la independencia en un referéndum con el aval de un elevado porcentaje de los electores. Un porcentaje superior al que ha permitido al Reino Unido iniciar el proceso del Brexit y con un número de catalanes mayor del que votó el Estatut d'Autonomia de Catalunya.

Sin volver a entrar en la ilegalidad del referendum, que se celebró además sin ninguna garantía y nadie en España ni fuera lo reconoce, tergiversa las cifras. El muy pillín habla sin tapujos del elevado número de electores que votaron por el sí, callando cual puta que no sólo no votó ni la mitad del censo, sino que, con las propias cifras que ofrecían, no representan ni al 40% de los catalanes. Tanto en el proceso del Brexit como en la votación del Estatut, se realizaron votaciones con las debidas garantías, con una amplia participación y una campaña limpia de las posturas enfrentadas que daban una legitimidad real a los resultados (aunque, desde mi punto de vista, sea discutible que para cuestiones tan espinosas como salirse de la Unión Europea baste con una mayoría justita).

El 10 de octubre, el Parlament celebró una sesión con el objeto de valorar el resultado del referéndum y sus efectos; y donde propuse dejar en suspenso los efectos de aquel mandato popular.

La sesión fue una farsa y no hubo valoración alguna, sólo un monólogo de un funambulista intentando contentar a todos y no cabrear demasiado a nadie. Efectivamente, propuso la suspensión, pero también señaló que ésta debía votarla el Parlament, y no se hizo.

Lo hice para propiciar el diálogo que de manera reiterada nos han hecho llegar, a usted y a mí, instituciones y dirigentes políticos y sociales de toda Europa y el resto del mundo. En este sentido, en mi carta del lunes, le propuse celebrar una reunión que todavía no ha sido atendida. Del mismo modo, tampoco ha sido atendida la petición de revertir la represión. Al contrario, se ha incrementado y ha comportado la entrada a prisión del presidente de Òmnium Cultural y el presidente de la Assemblea Nacional Catalana, entidades de acreditada trayectoria cívica, pacífica y democrática.

Sí, le piden diálogo, pero volviendo primero a la legalidad, que es lo que pide el Gobierno. Gobierno que, por otro lado, ya ha planteado su oferta de diálogo al aceptar el acuerdo con Pedro Sánchez de estudiar una eventual reforma constitucional. 
No se ha incrementado ninguna represión, sino que, en lógica respuesta a unos actos ilícitos y no precisamente pacíficos, han actuado los juzgados y tribunales. Señor Puigdemont, España no es una república bananera como la que pretende usted crear en Cataluña. El poder judicial (aunque pueda haber cuestiones mejorables) es razonablemente independiente y compuesto por profesionales capaces y preparados. Recuerde además este dicho: cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. 

Esta suspensión continua vigente. La decisión de aplicar el artículo 155 corresponde al Gobierno del Estado, previa autorización del Senado. Pese a todos estos esfuerzos y nuestra voluntad de diálogo, que la única respuesta sea la suspensión de la autonomía, indica que no se es consciente del problema y que no se quiere hablar.

Puigdemont y su gobierno no entienden lo que diálogo significa, salvo que cambiemos su definición a "ceder a las presiones de un matón de colegio". Los esfuerzos a los que hace referencia parecen más bien encaminados a que el Gobierno aplique, sí o sí, el 155. Hasta cierto punto, el independentismo catalán se siente confuso y defraudado por la prudente respuesta desde el Gobierno, cuando en su imaginario colectivo contaban con que se daría una brutal y desproporcionada represión que les otorgaría legitimidad y reconocimiento internacional. Videos lastimeros como el de Help Catalonia, plagiado de un video ucraniano, se contradicen con una realidad que, tozudamente, no acaba de plegarse a los deseos de los independentistas.

Finalmente, si el Gobierno del Estado persiste en impedir el diálogo y continuar la represión, el Parlament de Cataluña podrá proceder, si lo estima oportuno, a votar la declaración formal de la independencia que no votó el día 10 de octubre.

No hay más que añadir, El govern busca ir a una política de hechos consumados, aunque sea dudoso que cuente con los medios personales y materiales para hacer viable una independencia real, que no es deseada por la mayoría de los catalanes y que ya ha provocado una importante huida de empresas, y con ello del sostén económico en que pensaban apoyarse. 

Ante esta última carta, el Gobierno decidirá el sábado si finalmente opta por aplicar el 155 o se toman otro tipo de medidas. La ciudadanía catalana y del resto de España comienzan a estar hastiados de este clima de enfrentamiento e incertidumbre, pero tienen claro que la respuesta no es la independencia unilateral. 

Hagan sus apuestas sobre el sábado.


martes, 17 de octubre de 2017

Señor Puigdemont: así no

Si el discurso de Carles Puigdemont tras el de Felipe VI fue un ejercicio de cinismo que parecía no tener límite, con su carta de respuesta al requerimiento del Gobierno para que aclarase si había declarado o no la independencia, vuelve a superarse. Analicémosla por partes.

La situación que vivimos es de tal trascendencia que exige respuestas y soluciones políticas que estén a la altura. Mi carta quiere contribuir a alcanzar ese tipo de respuestas, que son las que nos pide la mayoría de la sociedad y las que se esperan en Europa, que no entiende otra forma de resolver los conflictos que no pase por el diálogo, la negociación y el acuerdo.

En este sentido, me sorprendió que en su escrito del pasado 11 de octubre anunciara la voluntad de su gobierno de poner en marcha el artículo 155 de la Constitución para suspender el autogobierno de Catalunya.

No le falta razón al afirmar que vivimos una situación de gran trascendencia, pero no por las razones que él cree. Habla de respuestas y soluciones cuando ni responde a lo que se le pregunta, ni aporta solución alguna. Hace referencias vacías al diálogo, la negociación y el acuerdo, pero callando que desde Europa, como desde el Gobierno de España, este diálogo debe ser en el marco de la legalidad.

Sólo un ingenuo o un mentiroso compulsivo puede sorprenderse que, tras un desafío de tal magnitud a la integridad territorial del estado y la convivencia de todos los españoles, se le anuncie la posibilidad de poner en marcha un artículo de la Constitución, aprobada en su momento por una inmensa mayoría de los españoles, incluyendo los catalanes, que podría suponer el fin temporal de la autonomía hasta restaurar la legalidad.

Cuando el pasado día 10, atendiendo a la petición de numerosas personalidades e instituciones internacionales, española y catalanas, le planteé una oferta sincera de diálogo, no lo hice como una demostración de debilidad sino como una propuesta honesta para encontrar una solución a la relación entre el Estado español y Catalunya que lleva bloqueada desde hace muchos años.

Ciertamente la situación lleva bloqueada muchos años, pero Rajoy es más la excusa para explicar este "bloqueo" que la verdadera causa. Las personalidades e instituciones internacionales, que nunca acaba de concretar, lo primero en que le insisten para una mediación de cualquier tipo es que vuelva a la legalidad. Algo no debe estar haciendo bien cuando se lo piden todos. Será quizá que la "sincera oferta de diálogo" de que presume es vista más bien como un "voy a hacer lo que me salga dels collons"

El domingo 1 de octubre, en medio de una violenta actuación policial denunciada por los más prestigiosos organismos internacionales, más de dos millones de catalanes encomendaron la Parlament el mandato democrático de declarar la independencia. A los resultados de este referéndum hay que añadir los de las últimas elecciones al Parlament de Catalunya donde una clara mayoría, un 47,7%, votó fuerzas independentistas, y donde las fuerzas explícitamente contrarias a ella obtuvieron un 39,1%. También es necesario recordar que un 80% de los ciudadanos vienen manifestando reiteradamente la voluntad de decidir su futuro político votando en un referéndum acordado. Aceptar la realidad es el camino para resolver los problemas.

Este párrafo me encanta porque hace bueno el dicho de que si torturas lo suficiente a los números, éstos dirán lo que tu quieras. Un 47,7% sigue siendo menos del 50% y, por otro lado, el bloque independentista no es monolítico (no todo ese porcentaje votaría por la independencia) y las encuestas indican que los resultados en unas nuevas elecciones autonómicas serían aún peores. Quita a propósito el procentaje de votos de las confluencia de Podemos, que no son necesariamente independentistas e intenta confundir a un lector casual equiparando implícitamente un 80% de catalanes que podrían estar por la celebración de un referendum pactado, como personas que votarían por la independencia. Sobre la "violenta actuación policial", parece olvidar que tanto la Comisión como el Parlamento Europeo aprueban el uso proporcionado de la fuerza y han apoyado a Rajoy en este sentido. Recordemos que uno de los apoyos del independentismo catalán que ha "denunciado" el uso de la fuerza era un demócrata convencido como Nigel Farage.

La prioridad de mi gobierno es buscar con toda intensidad la vía del diálogo. Queremos hablar, como lo hacen las democracias consolidadas, sobre el problema que le plantea la mayoría del pueblo catalán que quiere emprender su camino como país independiente en el marco europeo.

Siempre he estado en contra del uso de las cuasipersonificaciones: ¿Quién es el pueblo catalán? ¿De qué mayorías hablamos? Puigdemont y su gobierno ha dejado claro que pueblo catalán es sólo quien está por la independencia y los demás no cuentan. Ha restringido los derechos de la oposición política en el Parlament, conculcando sus propias leyes y pervirtiendo el comportamiento de las instituciones. ¿Y la mayoría? Debemos cambiar la definición de diccionario de la misma, pues en términos del JxSÍ significa menos de la mitad.

La suspensión del mandato político surgido de las urnas el 1 de octubre demuestra nuestra firme voluntad de encontrar la solución y no el enfrentamiento. Nuestra intención es recorrer el camino de forma acordada tanto en el tiempo como en las formas. Nuestra propuesta de diálogo es sincera y honesta. Por todo ello, durante los próximos dos meses, nuestro principal objetivo es emplazarle a dialogar y que todas aquellas instituciones y personalidades internacionales, españolas y catalanas que han expresado su voluntad de abrir un camino de negociación tengan la oportunidad de explorarlo. Comprobaremos de esta manera el compromiso, de cada una de las partes, en hallar una solución acordada.

No puede haber mandato político de un referendum ilegal con una participación bastante menor del 50% y que en conjunto no representa ni el 40% de la población. No plantea siquiera los términos de la negociación, aunque sabemos que intenta que sea en términos de una igualdad que no es posible legalmente.

Es importante señalar también que no hace una sola mención a la otra Cataluña, la que mostró músculo en una multitudinaria manifestación en Barcelona y que dejó bien claro que no se se siente representada ni apoya ese "mandato político" en el que no han participado.

Por todo lo expuesto, le traslado dos peticiones:

La primera, que se revierta la represión contra el pueblo y el gobierno de Catalunya. Este mismo lunes están citados como imputados en la Audiencia Nacional dos de los líderes de la sociedad civil catalana que han impulsado las manifestaciones pacíficas de millones de personas desde el año 2010. También está citado, en la misma Audiencia Nacional, el mayor del 'Cos de Mossos d'Esquadra', uno de los cuadros policiales con más prestigio de la policía europea y que cumple su labor de forma rigurosa y garantista.

En el capítulo de la represión también sufrimos, entre otras, las vulneración de derechos fundamentales; la intervención y congelación de las cuentas bancarias que impiden que atendamos nuestras obligaciones con las personas más necesitadas; la censura de internet y de medios de comunicación; la violación del secreto postal; las detenciones de servidores públicos; y la brutal violencia policial ejercida contra población civil pacífica el día 1 de octubre.

Nuestra propuesta de diálogo es sincera, pese a todo lo ocurrido, pero lógicamente es incompatible con el actual clima de creciente represión y amenaza.

Nunca creí que se podría pervertir tanto el término represión hasta hacerlo equivalente a aplicación de la ley por parte del Estado de Derecho. Puigdemont formula una petición imposible a Rajoy. Ya sabemos que ni la parte derogada del actual Estatut, que regulaba las competencias judiciales, ni la ley de transitoriedad jurídica catalana, contemplan una división de poderes real, con un poder judicial independiente. Eso puede explicar los problemas de Puigdemont para entender que no está en manos del Presidente del Gobierno paralizar las actuaciones de unos juzgados y tribunales que son independientes.

Sobre el prestigio de los Mossos, lo cierto es que las investigaciones en curso pintan un panorama diametralmente opuesto, en el que hay numerosos indicios del uso político de la policía autonómica catalana y de que no cumplirían sus funciones con tanto celo cuando se trataba de políticos catalanes.

Es difícil ver vulneración de derechos fundamentales por ninguna parte: no ha habido censura de internet ni de medios de comunicación (lo de internet se referirá, de modo muy puntual y por orden judicial, a las páginas que servían para albergar la información sobre aspectos concretos, como los colegios electorales, del referendum ilegal), de hecho son los medios nacionales no independentistas los que han tenido en ocasiones dificultades para trabajar en Cataluña por la presión independentista. No existe violación del secreto postal, en la medida que es una actuación autorizada por un juez, con unas garantías y durante un periodo limitado en el tiempo. Los servidores públicos a los que se refiere, son detenidos por delitos de prevaricación al utilizar medios públicos para actos ilegales. Lo que me hace más gracia es lo de que la congelación de sus cuentas les impide cumplir sus obligaciones con las personas más necesitadas. Habrá que preguntar a Puigdemont a que ONGs contribuye.

El victimismo del independentismo catalán, que busca de algún modo equiparar su situación a la kosovar para justificarse a sí mismos de que están al límite y no existe más alternativa que independizarse, recuerda mucho a la pataleta de un niño mimado y consentido por demasiado tiempo. Nunca ha gozado Cataluña de mayores niveles de autogobierno en todos los niveles, con un amplio uso oficial del catalán, y un gran desarrollo económico. Todo esto se ha logrado en el marco de una Constitución, la de 1978, que obtuvo un consenso nunca conocido en nuestra historia democrática.

La detención de los dos Jordis, el mismo día de esta carta, tampoco es una represión política. Como líderes de dos organizaciones influyentes, durante los disturbios que precedieron al 1 de octubre, estuvo en su mano rebajar la tensión y contribuir al diálogo. Sin embargo, echaron más leña al fuego y exaltaron todavía más los ánimos de unos seguidores que llegaron a retener ilegalmente a miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, además de causar destrozos materiales a sus vehículos.

La segunda petición es que concretemos, lo antes posible, una reunión que nos permita explorar los primeros acuerdos. No dejemos que se deteriore más la situación. Con buena voluntad, reconociendo el problema y mirándolo de cara, estoy seguro que podemos encontrar el camino de la solución.

Sí, reúnanse, pero teniendo claro que hay que volver a la legalidad. Actuemos con seny.

sábado, 14 de octubre de 2017

Es la realidad, estúpido

Aunque estemos ahora mismo en un momento de relajación de la tensión del desafío independentista, en parte gracias a ese inesperado balón de oxígeno que fue la efímera declaración de independencia y el jarro de agua fría para el independentismo, los acontecimientos se siguen sucediendo y el lunes pueden comenzar a pasar cosas.

Ese es el último día que se dio de plazo a Carles Puigdemont en el requerimiento del Gobierno para que aclarase si había declarado la independencia o no. Un sí precipitaría la aplicación del artículo 155, con el respaldo de los partidos mayoritarios relevantes de ámbito nacional (IU es a todos los efectos irrelevante y Podemos un trilero en el que no se puede confiar); un no, supondría acabar de perder cualquier credibilidad que le quedara ante sus socios independentistas y una crisis difícil de cuantificar en un PDeCat donde los más críticos con la deriva de la antigua Convergència sentirán que han hecho el imbécil apoyando a una panda de locos que les llevaba al desastre; para finalizar, una respuesta ambigua, incluso que sea reenviado el discurso íntegro leido en el Parlament, no es descartable y el gobierno ya ha advertido que lo interpretará como un sí. Lo cierto a estas horas es que no parece haber nada decidido, lo que alarga la incertidumbre.

miércoles, 11 de octubre de 2017

El independentismo de Schrödinger

Considerando los precedentes e intentando no pecar de ingenuo, no me esperaba una clara declaración unilateral de independencia, sino la misma ambigüedad calculada de siempre; y no me equivocaba. Lo que ya superaba mis más salvajes y lúbricas fantasías, era la posibilidad de combinar dicha ambigüedad con una suspensión inmediata de sus efectos, logrando un independentismo cuántico, que es, no es, y es y no es a la vez. Puigdemont debe de estar recibiendo asesoramiento de algún guionista de culebrones para lograr el más difícil todavía. 

Puigdemont asume el mandato de una parte, y ni siquiera la mayoría, del pueblo de Cataluña en cuyo nombre habla.
Vamos a recapitular un poco.

lunes, 9 de octubre de 2017

Economía y realidad

CaixaBanc, Banco Sabadell, Agbar (Aguas de Barcelona), Gas Natural, Banco Mediolanum y una lista que no para de crecer han comenzado a trasaldar sus sedes sociales fuera de Cataluña a otros puntos del territorio español. Otras muchas, como el Grupo Planeta, Freixenet, Codorniu, Lidl y otro largo listado, siguen muy atentamente el desarrollo de los acontecimientos para decidir si siguen el mismo camino. La conclusión es clara, a la mayoría silenciosa, que el pasado domingo enseñó músculo en Barcelona, se le une un sector económico que había mantenido un perfil bajo y nunca se había acabado de creer que las cosas llegarían tan lejos.

 

miércoles, 4 de octubre de 2017

Cinismo: un análisis del discurso de Puigdemont

Si alguna vez busca uno la definición de cinismo, creo que aparecerá la declaración institucional de Carles Puigdemont en respuesta al discurso del Rey Felipe VI. Con una cuidada escenografía, con la que intentaba dar la impresión de gran jefe de estado, lanzó un mensaje emocional en que obviaba las cuestiones legales, que le son completamente adversas. Claro, no vende igual decir que siempre pudo convocar elecciones y medir así el apoyo real de los catalanes a sus planes, pero decidió convocar un referendum ilegal en la forma y el fondo que, ateniéndose a las cifras que han aportado, ni siquiera representan al 40% de los catalanes.


martes, 3 de octubre de 2017

Por unas elecciones autonómicas anticipadas en Cataluña

¿Existe solución a la actual situación de tensión en Cataluña? Si, y pasa, además de por un frente común y firme de los principales partidos de ámbito nacional (cosa que parece difícil, a juzgar por la nueva jugada del PSOE para reprobar a la vicepresidenta; una curiosa manera de nadar y guardar la ropa), por algo tan simple y conveniente como unas elecciones autonómicas anticipadas, es decir, un proceso electoral legal y con garantías: un censo, una junta electoral, una campaña en que haya de verdad más de una parte y una (al menos relativa) imparcialidad en el uso de medios públicos. En suma, justo lo contrario de lo ocurrido en el mal llamado referendum, donde no se daban ninguno de los elementos anteriores, e incluso cambiaban las reglas de juego a mitad de partido sin el menor embarazo.

Por mucho que se presuma de un aplastante apoyo al sí, del que nadie dudaba, ya que los que apoyan el no se limitaron a no votar en un proceso absolutamente ilegal y que había prescindido de ellos, hasat el punto de negarles la condición de catalanes. Si Puigdemont, en un acto final de infamia, lleva a cabo la proclamación unilateral de la independencia, será con el apoyo de menos de un 40% del censo total, según los propios datos que ofrecen. Esto deja fuera al 60% de los catalanes. Incluso para la vergüenza que fue el referendum de Kosovo se exigió al menos unn 55% de síes y que votara un 50% de la población.

Puigdemont habla de violación de derechos por la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que se vieron obligadas a actuar ante la pasividad e inacción de quienes deberían haber cumplido las órdenes dictadas por los tribunales. Actuación que en general fue proporcionada y no provocó 892 heridos, sino atendidos (matización importante). E incluso se produjeron milagros, como el de cierta señorita que pasó de tener todos los dedos de la mano rota a ligeras molestias en uno (y mejor no entrar en los bulos que circularony siguen circulando). Pero toca hablar de los derechos pisoteados de los catalanes no independentistas, que ven coartada su libertad de opinión y expresión porque desde las instituciones se ha dado patente de corso a todo aquel que porte una estelada. 

Pero creo que es ya una ficción que Puigdemont y el PdCat controlen el procés. Hace ya tiempo que éste ha pasado a manos de la ANC, la CUP y Omnium, que desde un activismo callejero y de agitación continua, han creado un ambiente irrespirable y viciado. Las coaliciones contra natura tienen estos riesgos. En una huida desesperada hacia adelante, obviando los casos de corrupción que salpicaban a la antigua Convergència y la mala gestión en tiempos de crisis económica, prefirieron buscar un enemigo externo en lugar de asumir sus responsabilidades y, cuando esto no fue suficiente, subirse al carro del independentismo para intentar paliar la sangría de votos que le arañaba ERC.

Vuelvan a la sensatez y convoquen elecciones. Permitan que, ahora sí, los ciudadanos catalanes, TODOS, se expresen y voten como en conciencia prefieran. No tomen de modo unilateral, ilegal y minoritario una decisión que afecta a los derechos de todos, incluidos aquellos, la mayoría, que no les apoyan.

domingo, 1 de octubre de 2017

Bochorno e infamia el 1-O

Ha llegado el día nefasto con las consecuencias previstas, pero no por ello menos graves. Puigdemont tiene ahora las imágenes que quería de cargas policiales y profiere discursos cargados de arrogancia y superioridad moral... aunque esta sea ficticia. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, que estaban ahí para cumplir con mandatos judiciales, entre ellos la sentencia del Tribunal Constitucional que declaraba la ilegalidad del referendum, se han visto obligados a actuar por varias razones: en primer lugar, por la pasividad e inacción de los mossos, que han incumplido de modo consciente y deliberado con su responsabilidad y las órdenes de la fiscalía; en segundo lugar, la actitud provocadora, cuando no violenta, de independentistas que buscaban la carga policial para poder dar una imagen al mundo de "represión".

El "referendum", que más bien cabría tildar de plebiscito, ha estado plagado de irregularidades y sin ninguna garantía. El cambio de última hora a un "censo universal" y la posibilidad de votar sin sobre o con votos impresos en casa se une al ya de por sí extenso cúmulo de despropósitos de un proceso que nunca ha sido claro ni transparente y que se ha llevado a cabo con un absoluto desprecio de la legalidad y de las fuerzas de oposición. En democracia, no todo es votar o, para ser más exactos, no de cualquier manera. Ante Evolé, lamentaba haber tenido que hacer las cosas  así pero, añadía, "no había tenido otro remedio". En realidad siempre tuvo otro remedio: convocar elecciones anticipadas. No lo hizo, porque era plenamente consciente de que la tendencia de los últimos años, la sangría de votos del PDCat tras cada elección, continuaría. Los independentistas serán los que hacen más ruido, pero la mayoría de la sociedad catalana muestra ya un hartazgo considerable ante esta situación y la actitud de matón de colegio de los soberanistas.

Es hora de volver a la senda del diálogo, pero uno de verdad, como reza la segunda ley de Nevers sobre el debate, dos monólogos no constituyen un diálogo. Por mucho que se pueda culpar a Mariano Rajoy de no escuchar, siendo justos, no toda la culpa es suya. La antigua Convergencia, ante problemas que afectaban a toda España y que se tradujeron en recortes y el auge de ERC, decidió buscar un enemigo externo (o más bien, interno, el resto de España), retorcer un poco más la realidad (a lo que los muchos años de adoctrinamiento en las escuelas catalanas ha contribuido decisivamente) y subirse sin tapujos a un carro, el del independentismo, que nunca habían liderado... y que siguen sin liderar. Sólo con sentarse a examinar los resultados de las elecciones desde que adoptaron esta estrategia, se observa sin lugar a dudas que cada vez pierden más apoyos que ganan fuerzas más extremistas. ¡Si hasta ahora van de la mano de la CUP! 

Lo más grave es, sin embargo, la crispación social y la polarización producida. Los independentistas se arrogan para ellos el papel de salvadores, libertadores y demócratas ante una España opresora e injusta... el problema es que excluyen también a todos aquellos catalanes que no comparten su visión de las cosas y que se sienten tan españoles como catalanes. Éstos últimos se ven obligados a callar para mantener una cierta paz social o, lamentablemente, para no ser señalados y condenados al ostracismo, sobre todo en localidades pequeñas. Esto no es un ambiente proclive a la democracia, al consenso ni al diálogo.

Puigdemont y su gobierno da por cierta a estas horas la victoria del sí, cosa que nadie ha dudado, ya que la Generalitat Catalana ha puesto a disposición del mismo ingentes recursos institucionales, relegando cualquier crítica. Esto abre la puerta a una eventual declaración unilateral de independencia, una línea roja que tiene difícil vuelta atrás y que sólo puede llevar al desastre. Si aún le queda un mínimo vestigio de dignidad y sentido común, le ruego que recapacite. Haga lo que haga, sin embargo, la justicia le espera.




sábado, 30 de septiembre de 2017

Una vuelta al sentido común

La tensión es casi inaguantable y la cuerda está a punto de romperse. No creo que sea tarde para el diálogo, la cuestión es más bien las condiciones en que éste debe realizarse. Reducirlo todo a "no nos ha quedado más remedio que hacerlo así por la actitud de Rajoy o el inmovilismo de Madrid" es un reduccionismo maniqueo y no ajustado a la realidad.

Puigdemont y sus socios avanzan en una loca huida hacia delante, haciendo caso omiso de las advertencias que se le hacen y cualquier mano que se les tiende para que vuelvan a la senda de la legalidad. Pero lo más grave es que polarizan a la sociedad catalana y demonizan a aquel que se muestra crítico o contrario al procés, es decir, a más de la mitad de la población catalana. Por mucho que no se produzca la independencia (y peor aún si, a través de un proceso sin las debidas garantías e ilegal, rodeado de secretismo y del que no parece exigirse una participación mínima, deciden declarar unilateralmente la independencia) la fractura social y el ambiente enrarecido perdurarán mucho tiempo, recordando los peores tiempos del País Vasco, en que había que callar sobre ciertos temas.

El supuesto apoyo internacional del que presumen, no existe más que en su delirante imaginación. Ni la Unión Europea, ni las Naciones Unidas, ni ningún país de peso apoya la secesión unilateral de parte de un país democrático que ni se encuentra bajo dominación colonial ni en estado de guerra o de discriminación grave. Además, virtualmente ningún país reconoce el derecho de autodeterminación de parte de su territorio. Una Cataluña que se declare unilateralmente independiente, por mucho que llame a las puertas de la UE, difícilmente entrará, ya que no sólo España, sino países con potenciales problemas de secesionismo, como Francia o Italia, jamás darán su voto afirmativo.

Cuando el gobierno catalán habla de que existe un estado de excepción de facto y otras florituras por el estilo, lo hace retorciendo el significado de las palabras y la realidad hasta hacerlos irreconocibles. Comencemos con que las acciones policiales y judiciales son las estrictamente necesarias para impedir los actos de preparación y logística del referendum (declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, con lo que el uso de fondos públicos para celebrarlo constituye un delito de prevaricación). Por otro lado, la intervención de las cuentas catalanas por Montoro tienen el mismo objetivo. En suma, cometer un acto ilegal y expresar sorpresa porque se aplique la ley no es ingenuidad, es una tomadura de pelo.

Al independentismo catalán le viene de lujo que Rajoy y el Partido Popular estén en el poder: un gobierno de derechas al que resulta fácil descalificar como franquista, inmovilista y al que culpar de todos los males de Cataluña. Concedo, sin embargo, que harían lo mismo estando el Partido Socialista, sólo que a éste le temblaría mucho más el pulso a la hora de actuar. No son pocos los socialistas que respiran aliviados en privado por tener a Rajoy y no verse enfrentados a una situación en la que, hagas lo que hagas, pareces el malo por actuar de acuerdo al estado de derecho. Ciudadanos se ha posicionado sin fisuras en defensa de la legalidad, el PSOE también, pero con frecuentes pullas a Rajoy, IU se mantiene calladito y Podemos tiende cada vez más a la irrelevancia, arrinconado en su nicho de la izquierda y sin un claro proyecto político nacional. Dudo mucho que los votantes de Iglesias no le pasen factura por su actuación en relación al referendum

¿Pero cuáles son los males de Cataluña? Bastantes en realidad, pero no los que los independentistas creen. Son demasiados años de adoctrinamiento en las escuelas catalanas, que apenas se ha intentado atajar, en que se ha permitido la enseñanza de una historia de España mutilada e inexacta y se ha creado un sentimiento de lejanía y hostilidad hacia lo español. El pensamiento crítico del que algunos presumen, lo que en realidad quiere decir es "pensamiento independentista". El uso y manipulación de niños y adolescentes, que difícilmente pueden entender lo que la independencia signica en realidad y por qué deberían quererla, ha llegado a cotas repugnantes en los últimos tiempos.

Sobre la cuestión principal, la económica, el "saqueo" al que los independentistas se refieren con profusión, no es tal. Lo más en que se puede estar parcialmente de acuerdo es que se encuentra ligeramente peor financiada que otras comunidades autónomas. Que se trata de una región rica y motor económico, es cierto, pero gracias al conjunto del que forma parte, y no es ninguna razón válida para pretender una secesión. Todo estado democrático avanzado de nuestro entorno cuenta con regiones con mayor y menor renta, y con algún tipo de sistema redistributivo para paliar estas diferencias. Una Cataluña independiente, en las condiciones actuales, sufrirá un descalabro económico de proporciones bíblicas, sufriendo los aranceles como tercer estado en la UE y, al menos temporalmente, con una franca reducción del comercio con su principal mercado... que es el resto de España.

El problema económico de Cataluña es otro. Cuando llegó la crisis y, como en toda España, se llevaron a cabo recortes, la gestión de la crisis por parte del Govern no fue todo lo buena que hubiera podido ser. Las críticas llovieron sin cesar (y todos recordamos las escenas con Puigdemont y otros parlamentarios catalanes entrando y saliendo en helicóptero de la votación de los recortes en un Parlament sitiado por los del 15M) y en lugar de asumirlo, acudieron a buscar un chivo expiatorio: España ens roba. Que "cosillas" como el 3% o la fortuna del clan Pujol parezcan indicar que alguien de dentro, no precisamente un españolista convencido, se ha aprovechado de los catalanes, no ha sido suficiente para cambiar esta visión que los independentistas defienden.

Pero lo más grave, es la fisura sin precedentes en la sociedad catalana, antaño abierta y plural. Los independentistas han construido su imagen de "nosotros", por oposición al "vosotros". Nosotros somos los que luchamos por la libertad, por la democracia y la igualdad; vosotros sois los que nos oprimís y nos impedís ser libres y avanzar. Es el mundo al revés. Toca volver al sentido común, a mirar al otro, no con odio, sino como a un igual con una opinión diferente y, por supuesto desde la legalidad constitucional. Muchas cosas se pueden hablar con buena voluntad.


martes, 12 de enero de 2016

Acuerdo para la independencia,¿ pero a qué coste?

Cuando hace menos de una semana escribía sobre Artur Mas, el gran enterrador político,  ya advertía que el análisis podía quedar en nada si las circunstancias variaban... y tanto que han variado.
Foto de Jordi Boixareu con licencia Creative Commons
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Maira Gall