religión
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lunes, 22 de abril de 2019

Anochecer de Isamov y Silverberg: una reflexión sobre el fin de la civilización

La ciencia ficción literaria tiene mucho más de realidad que muchos libros denominados de no-ficción. Por variados que sean los temas, muchos de estos trabajos son una mera traslación del mundo real; sus debilidades y fortalezas. En todo caso, siempre sirve para hacernos reflexionar sobre cuestiones a las que no solemos prestar atención y relegamos a un lado.


De la colaboración conjunta de dos grandes del género, como son Isaac Asimov y Robert Silverberg, surgió la novela Anochecer, una obra original en su planteamiento, que se centra más en el fin de la civilización por cuestiones meramente psicológicas, más que como producto de una catástrofe física producida por meteoritos gigantescos, la contaminación o guerras nucleares.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Ciencia Ficción bíblica: La saga del retorno de Orson Scott Card

Orson Scott Card es un autor singular. De algún modo, todos los escritores de ciencia ficción lo son, por sus trasfondos particulares, manías y creencias; si bien es el único caso que me viene a la cabeza de escritor mormón practicante de este género.

martes, 23 de abril de 2013

Historias del futuro, de Robert A. Heinlein

Aunque seguramente menos conocido para el público que no frecuente este género literario, Robert A. Heinlein (1907-1988) es considerado por los críticos como uno de los más grandes escritores de ciencia ficción, junto con Isaac Asimov y Arthur C. Clarke. Defensor a ultranza del individualismo, que considera incompatible con la ignorancia,  siempre defendió como vital una educación muy amplia, reglada o no, que dotara de competencias útiles al individuo adulto. En sus novelas intenta de algún modo reflejar sus valores personales y establecer paralelismos con la época que le toca vivir.

El relato que presento se encuentra recogido en la colección de historias del futuro conocida como The past through tomorrow, que en España publicó la editorial Acervo en dos volúmenes. Se trata de Si esto continúa... escrito en 1940 y donde se puede reconocer sin esfuerzo la preocupación por una posible victoria de los totalitarismos. Nos presenta un futuro distópico en que los Estados unidos lleva tres décadas bajo un gobierno teocrático de los autodenominados profetas, que controlan los medios de comunicación y represión, anulando cualquier oposición... o eso creen. La semilla de la disidencia es casi imposible de erradicar, incluso en el régimen más totalitario, y organizaciones clandestinas sobreviven, teniendo la más grande, la Cábala, un gran parecido a la masonería, y se preparan pacientemente para salir a la luz cuando estén preparados; no para convertirse ellos en los nuevos amos, sino para que los hombres puedan volver a ser libres y elegir de nuevo por ellos mismos.

Portada de la edición española de Editorial Acervo (1981) y foto de Robert A. Heinlein firmando autógrafos en la Wordcon de 1976 (Midmericon). Fuente: Wikipedia.

martes, 5 de febrero de 2013

Libertad de expresión y religión en el Egipto post-Mubarak

No existe transición fácil, sobre todo cuando la situación económica, social y política es tan complicada como en el Egipto actual. Como ya señalé en un artículo anterior, Egipto se enfrenta a numerosos retos. Morsi ha logrado hasta ahora vencer en las urnas, por un margen exiguo, y aprobar un borrador de constitución impopular por amplia mayoría (dos tercios) de una participación que no llegaba al tercio del censo electoral. Sin embargo, no ha logrado a día de hoy estabilizar un país donde su divisa se hunde cada día más, el paro es rampante y los disturbios con fallecidos son el pan nuestro de cada día. El ejército se ha mantenido relativamente al margen durante los disturbios y desde que cedió el poder al nuevo presidente en junio del pasado año. Incluso se ha ofrecido a mediar en el diálogo entre gobierno y oposición. Queda por ver cuanta paciencia le queda si Morsi sigue sin poder frenar la violencia y el caos que se apodera del país durante mucho más tiempo.

Uno de los mayores temores de la sociedad egipcia es la reedición del régimen de Mubarak, esta vez bajo bandera islamista, que sea aún peor que el original. Razones no les faltan para pensarlo, pues su llegada al poder no ha servido precisamente para dar libertades, sino para utilizar todos los instrumentos y leyes represivas del anterior gobernante y usarlas a su antojo, blindando alguna de ellas. Sin ir más lejos, la inclusión en la Constitucion de un artículo que elevaría la blasfemia a delito constitucional, no es más que una perpetuación del artículo 98F de su código penal de 1937. Dicho artículo ha actuado como ley contra la blasfemia al establecer que un “Confinamiento por un periodo de no menos de seis meses y que no exceda de cinco años, o una multa de no menos de 500 libras y que no exceda de 1000 libras, puede ser aplicada a quien use la religión para propagar, ya sea de palabra, por escrito u otros medios, ideas extremistas con el propósito de incitar a la sedición, ridiculizar o insultar una religión celestial o secta derivada de esta, o dañar la unidad nacional". Además, la aplicación de la ley es básicamente cuando se "ofende" al Islam. El insulto, acoso y abuso hacia las demás religiones está tacitamente permitido, cuando no directamente incentivado; sobre todo en lo referente al judaismo. Por si esto no fuera poco, el artículo 31 de la nueva constitución establece la prohibición de insultar o mostrar desprecio por cualquier ser humano.

La inclusión en la nueva constitución egipcia de la Universidad de al-Azhar es una verdadera institucionalización de la censura, ya que hace mucho más que propagar la cultura y religión islámica. En su página web, al hablar de la Islamic Research Academy, se dice textualmente que se encarga de controlar todas las publicaciones que vayan contra el Islam (Sin especificar demasiado qué supone ir contra el Islam). Aunque esta capacidad censora no es nueva. Desde 2004 puede ordenar el secuestro y confiscación de cualquier publicación. Todo lo anterior obliga a académicos, medios de comunicación, escritores y otros a autocensurarse y perder buena parte de su libertad de expresión si no quieren verse acusados de difamación o blasfemia por conceptos tan vagos como quebrantar la "paz social", "la unidad nacional" o "los valores públicos". Según un informe del Arabic Network for Human Rights Information, en los primeros 200 días desde que Morsi accedió al poder se han dado ya más casos de demanda por difamación y blasfemia que durante los 120 años anteriores.

Arte copto

jueves, 31 de enero de 2013

Leyes contra la blasfemia: Otra amenaza a los Derechos Humanos

Han pasado más de tres siglos desde que John Locke publicara su Carta sobre la tolerancia, como respuesta filosófica a las guerras de religión y a la persecución y privación de sus bienes civiles de personas por causa de su fe. En la misma, defendía el papel del Estado como institución secular, con fines seculares y separada de la Iglesia. Prescribía que debía tolerarse cualquier postura religiosa que no perjudicase los intereses de la sociedad y del Estado y que el poder político debía limitarse a ser garante de la paz, el bienestar e intereses privados de los súbditos. Además, realizaba un ataque a la doble moral de aquellos que, con el pretexto de salvar las almas de los demás hombres, someten a tortura y privación de sus bienes a los que no profesan la misma religión; pasando por alto los vicios de los propios cofrades, con quienes actúan con benevolencia y defendía que no era posible convertir por la fuerza a los hombres (al cristianismo en este caso pero, por extensión, a cualquier otra religión). 

Sin embargo, no parece que esta postura se haya extendido por todo el mundo. El Pew Forum on Religion and Public Life, ha publicado ya diferentes informes sobre la tendencia creciente de restricciones sobre la religión. en que muestran como el 75% de la población mundial vive en países donde en mayor o menor medida, se restringe el derecho a expresar y practicar libremente su fe

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