Japón
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martes, 28 de octubre de 2025

Segundo viaje a Japón: Itinerario a Japón 2025

Tras los consejos relativos a la preparación de un viaje a Japón en 2025, toca centrarse en la preparación del itinerario. Voy a asumir que el punto de entrada y salida del país sea Tokio, da igual si es desde Narita (75 km al este de Tokio) o Haneda (a escasos 26 km). Ambos se encuentran muy bien conectados con Tokio. Por supuesto, existe la posibilidad, si os conviene, de entrar por Osaka y salir por Tokio, y viceversa.

No voy a decir a nadie que deba ir obligatoriamente a un destino concreto. Los intereses de cada persona pueden variar notablemente. Hay quien es un urbanita convencido, que estará encantado de no salir de las grandes urbes, y otros que preferirán zonas rurales menos pobladas y con una fabulosa naturaleza, además de templos escondidos y muchas veces accesibles solo tras interminables tramos de escaleras. El común de los mortales se encontrará sin embargo en una zona intermedia, alternando ambos.

Como ya habíamos ido a Japón en 2017, siguiendo un itinerario de doce días en que visitamos Tokio, Kioto, Miyajima, Nara, Osaka y Himeji, el plan de viaje que preparamos esta vez fue algo diferente. En primer lugar, al llegar en plena Golden Week, la idea fue ir hacia el norte usando el JR Pass y recorrer la región de Tohoku y Hokkaido, tomando posteriormente un vuelo doméstico desde Sapporo a Tokio, que sería la base de operaciones para la segunda parte del viaje. 

Una cosa que la experiencia nos enseñó es a tener que cargar el mínimo número de veces con las maletas, que además se van haciendo más pesadas a medida que pasan los días, por lo que sugiero que paséis unos 3 días por alojamiento, que os sirva de base de operaciones para hacer excursiones también a puntos cercanos en tren. En el caso del itinerario de 2025, la elección de Fukushima y Morioka no fue casual, pues allí se bifurca la línea de shinkansen de Tohoku, dando acceso a los ramales del shinkansen de Yamagata y Akita. Es cierto que existen compañías que pueden recoger vuestras maletas y llevarlas a vuestro siguiente destino, de modo que viajéis más ligeros, pero igual es un coste que preferís ahorraros. El servicio en japonés se llama Takkyubin y la empresa Yamato, con su logo de un gato negro sobre fondo amarillo, es la más conocida.
 
Pasados los prolegómenos, podemos entrar en el itinerario, que ya desarrollaré en posts posteriores:

Día 1. Llegada temprana al aeropuerto  de Narita, con recogida del JR Pass y de un pocket wifi. Salida en el Narita Express para tomar un Shinkansen a Fukushima (escasamente hora y media), que será nuestra base los siguientes dos días.

 

Día 2. Excursión a Matsushima, preciosa localidad costera de la prefectura de Miyagi, y breve visita a Sendai, capital de la misma y mayor ciudad de la región de Tohoku.

 

Día 3. Excursión a Ginzan Onsen, prefectura de Yamagata, zona de aguas termales con edificios en los que se inspiró Miyazaki para crear sus baños de los dioses en "El viaje de Chihiro".

Día 4. Salida a Morioka, capital de la prfectura de Iwate, que sería la base para los siguientes días. La ciudad tiene relación con el literato Kenji Miyazawa, cuyo museo visitamos.


Día 5. Excursión a Kakunodate, prefectura de Akita. Se trata de un antiguo barrio de samuráis y mercaderes que se ha conservado relativamente intacto y muestra la misma configuración y muchos edificios originales del periodo Edo.


Día 6. Excursión a Tōno. Quizá no tan conocido por el gran público, pero muy importante gracias al libro "Leyendas de Tono", escrito por Kunio Yanagita, considerado el padre del folclore japonés y que realizó una labor antropológica similar a los hermanos Grimm en Alemania.

Día 7. Salida temprana a Sapporo. Son cerca de seis horas de viaje, puesto que el shinkansen sólo llega hasta Hakodate, situado muy al sur de la isla de Hokkaido, debiendo cambiar a un tren Hokuto Express en la estación de Shin Hakodate-Hokuto Eki.

Día 8. Excursión a Noboribetsu jigokudani (El valle del infierno de Noboribetsu). Se trata de una zona de aguas termales y medicinales, con pozas de azufre en ebullición y columnas de vapor volcánico que le dan un aspecto demoniaco.

Día 9. Excursión a Otaru. Fue un notable centro económico y comercial durante el periodo Meiji y Taisho, conservando numerosos edificios de esa época, reconvertidos en modernos negocios, restaurantes y cafeterías en muchos casos. Merece la pena observar las vistas panorámicas que ofrece el mirador del Tenguyama, accesible en teleférico, de toda la bahía de Ishikari.


Día 10. Vuelo a Tokio desde el nuevo aeropuerto de Chitose, accesible directamente en tren desde la estación de Sapporo. A la llegada, cogimos el monorraíl de Haneda, que en apenas 15 minutos nos dejó en Hamamatsucho, a escasos 10 minutos a pie del hotel. 


Día 11. Explorando mercadillos en Tokio. Ya que cayó en domingo, pudimos visitar el Ohi racecourse flea market, que se celebra el hipódromo de Ohi, Shinagawa, cada fin de semana y es el más grande de Tokio con más de 300 puestos, y el mercadillo de antigüedades del Templo Hanazono, que tiene lugar cada fin de semana con entre 25 y treinta puestos; reconozco que este último me gustó más.

Día 12. Si bien habíamos previsto visitar Nikko, el mal tiempo que se preveía nos hizo cambiar el plan por Yokohama, segunda ciudad de Japón y destino igualmente recomendable, además de próximo a Tokio.


Día 13. Excursión a Kamakura. Una de los destinos más recomendables de todo el viaje, ya que con una mínima ayuda del autobús comienzas el recorrido para seguir a pie viendo maravilla tras maravilla y, cogiendo el Enoden, acabando por visitar la isla de Enoshima al atardecer.


Día 14. Viaje al Ghibli Park. Somos fans de Ghibli y nos podemos sentir afortunados de haber conseguido entradas premium para visitar el parque de la prefectura de Aichi y poder entrar en los edificios que reproducen escenarios de las películas. La reproducción del castillo ambulante es increíblemente fiel al original y emociona mucho.

Días 15 a 17. Tokio. La ciudad es inmensa y, según tus intereses, encontrarás lo que busques (o incluso lo que no busques). Déjate llevar un poco e improvisa, que tenerlo todo planeado puede ser estresante.

 
¿Os interesa este itinerario? ¿Cuál es el vuestro para Japón?

domingo, 19 de octubre de 2025

Segundo viaje a Japón: Consejos de preparación

Un sueño largamente esperado se cumplió y pudimos volver 17 días en Japón este mes de mayo. La primera vez, un viaje que tendrá siempre recuerdos especiales, el recorrido se centró en Tokio, Kioto, Miyajima, Nara, Osaka y Himeji. Esta vez, buscando además huir de la masificación turística desatada en el llamado "Triángulo Dorado" (Tokio-Kioto-Osaka), debido a un yen muy débil que hace todavía más atractivo volar al país, la idea fue visitar el norte, la región de Tohoku y Hokkaido, volando luego a Tokio para visitar Kamakura, Yokohama y el parque Ghibli en Aichi, además de descubrir zonas nuevas de la capital japonesa.

Celebración del Kanda matsuri en Tokio, mayo 2025. Fuente propia

Preparar un viaje a Japón puede ser toda una odisea. En ocasiones uno no sabe por dónde empezar, porque ha visto tantísimos videos online sobre lugares que ver, cosas que no hacer, consejos sobre momentos en los que no venir (en muchas ocasiones bastante contradictorios), que uno acaba completamente sobrepasado antes de comenzar. Por ello, intentaré diseccionarlo del modo más sencillo. 

Comencemos por el momento: ¿Cuándo viajar a Japón? El mejor momento para viajar a Japón es cuando tengas tiempo para venir. Japón tiene época de tifones, de lluvias, de nieve y un frio pelón, así como de calor húmedo y muy puñetero, por lo que si uno se guía por el clima, no vendría nunca. Además, hay gente que adora el calor y otros que prefieren el frio o que no les importa tanto si llueve. En cualquier época del año que vengáis, encontraréis múltiples atractivos.

No todo el mundo dispone del mismo tiempo, pero mi recomendación es estar un mínimo de dos semanas completas. Nuestra primera vez fueron apenas 12 días completos y supo a poco. Esta vez han sido 17 completos y dos más entre viaje de ida y vuelta. Si podéis encontrar vuelos que lleguen temprano a la ida y salgan tarde a la vuelta como en nuestro caso, disfrutaréis de principio a fin. Desde España, hay vuelos con una única escala a precios muy competitivos tanto a Narita como a Haneda, pero no renunciéis a mirar también otros aeropuertos como el de Osaka o el de Sapporo, pues una vez en el país los vuelos domésticos son bastante asequibles.

¿Es necesario hablar japonés? No, pero lo agradecen y te facilitará las cosas. Lo primero que recomiendo, es contratar un pocket wifi, sim física o esim japonesa. De este modo, tendrás internet toda tu estancia a Japón y podrás usar Google translate u otras herramientas que, apuntando al texto a traducir, te diga qué significa. El nivel de inglés de los japoneses no es demasiado alto, pero tampoco inexistente y son muy serviciales, por lo que se harán comprender. Dicho esto, haber estudiado algo de japonés siempre ayuda. Mi nivel es terriblemente bajo, pero suficiente para leer fluidamente hiragana y katakana, así como ciertos kanji, lo que resulta muy útil. 

Nosotros cogimos un pocket wifi de Ninja wifi que recogimos en el aeropuerto de Narita al salir del control del aeropuerto y devolvimos en Haneda al volver antes de hacer el chek-in.

¿Es necesario el JR Pass? En octubre de 2023, el precio del JR Pass se incrementó un 70% en todas su modalidades (7, 14 y 21 días; clase turista y primera clase). Eso significaba que ahora sí resultaba conveniente calcular primero el coste individual de los trayectos que se quisiera realizar, para ver si salía a cuenta. La propia JR ofrece una completa calculadora de tarifas en el siguiente link. Además, esta subida hacía que algunos de los pases regionales que existían, se volvieran más atractivos. 

Si uno se plantea hacer un uso muy intensivo del shinkansen, ya adelanto que saldrá definitivamente a cuenta, en caso contrario, los pases regionales pueden ser una buena opción, combinados con el uso de vuelos domésticos. En cualquier caso, recordad que hay que comprar el pase fuera de Japón con un máximo de 90 días de antelación a la fecha de canje, una vez llegas al país. Además, podéis elegir, dentro de los 30 días siguientes a vuestra llegada, en qué fecha queréis que el pase se active.

Tampoco olvidéis que en Japón existen diferentes compañías privadas de tren, que ofrecen sus propios pases, como es el caso de Odakyu (con pases muy interesantes para el área de Hakone y Kamakura o su "Greater Tokyo pass" de cinco días) o Kintetsu, la compañía privada nacional más grande del país.

¿Debo comprar una tarjeta PASMO o SUICA? Es verdad que puedes vivir si ellas, pero para transportes, especialmente autobuses, que no estén cubiertos por el JR Pass o pases de viajes ilimitados como el del Tokyo Subway (de 24, 48 y 72 horas, que dan acceso a todas las líneas de Tokyo Subway y Toei Subway), es una maravilla para que no tengas que preocuparte de calcular tarifas; pasas la tarjeta al inicio y el final del trayecto sin más. Concretamente, la SUICA puede ser cargada con hasta 20.000 yenes de saldo y sirve para pagar en múltiples comercios, incluyendo konbini y máquinas expendedoras.

¿Dónde me alojo? La primera vez en Japón hace ya ocho años, apostamos por los Airbnb. La experiencia fue buena y no la desaconsejo, pero esta vez, tras más investigación y experiencia propia, nos decantamos por los llamados business hotels (cadenas de hoteles como los Toyoko Inn o Mystays, normalmente muy bien situados cerca de estaciones y bocas de metro, pensadas para japoneses en viajes de negocios, pero cada vez más usados por extranjeros). Las habitaciones no son especialmente espaciosas, pero siempre están limpias y dispones de todo tipo de servicios; incluso muchos hoteles cuentan con lavadoras que funcionan con monedas. Además, si llegas antes de la hora del check-in o te vas horas después del check-out, puedes dejar las maletas en el hotel hasta el momento oportuno sin coste extra. Creedme, no queréis arrastrar maletas más de lo necesario.

Existen muchas más opciones de alojamiento, como los capsule hotel (como emergencia o sólo por probar la experiencia), los ryokan u hostales tradicionales, o incluso love hotels, karaokes y cibercafés. Todo depende de vuestro presupuesto o necesidad.

¿Qué presupuesto necesito para el viaje? No es posible dar una respuesta categórica, pero sí unas guías.
Existen unos costes fijos de todo viaje: alojamiento y transporte. Cada cual tiene sus preferencias, pero teniendo en cuenta que la idea es estar poco tiempo en el hotel, porque os pasaréis todo el día fuera descubriendo el país, es un coste en el que podéis ahorrar. Los hoteles que usamos, aunque existían precios más caros también, fueron un promedio de 70 euros por noche una habitación doble (siendo dos, la mitad por cabeza). En lo referente a los vuelos, calculad que gastaréis por cabeza unos 750 euros en los más económicos que incluyan equipaje facturado hasta 23 kilos, además del equipaje de cabina hasta 8 kilos y una pieza personal (que todos sabemos que será una mochila llena hasta los topes). Os aseguro que las traeréis llenas a la vuelta. Como compramos el JR Pass de 14 días en clase turista, gastamos unos 525 cada uno (los 80.000 yenes del pase y los gastos de envío del bono que hay que canjear en Japón). Recomiendo, en virtud de vuestro itinerario, que valoréis si os conviene un pase global, regional o comprar los billetes individualmente.

Luego viene la parte de costes más variables, relativos a la comida y presupuesto para compras. Comencemos por lo fácil, comer en Japón sale razonablemente barato. Muchos menús del día están en el entorno de los mil yenes y, al cambio actual, eso es poco más de seis euros. Además, por la tarde comienzan los grandes descuentos en muchos supermercados y zonas de alimentación de centros comerciales, con posibilidades de obtener fabulosa comida a mucho menos precio. No olvidemos tampoco la existencia de cadenas de comida japonesa a precios asequibles como Yoshinoya, Sukiya y Matsuya (especializadas en gyudon); Ootoya, con gran variedad de platos; o Sushiro, especializado en sushi. Calculad unos 3000 yenes por persona y día, menos de 20 euros al cambio, para estar bien alimentados. 

Muchos templos budistas y santuarios sintoístas son de acceso libre, pero en algunos de los más famosos puede tocar pagar cantidades que varían entre los 300 y 1000 yenes, que ya adelanto se gastan con gusto. Lo mismo puede decirse de los castillos, con precios muy contenidos. Todavía recuerdo lo impresionante que era el castillo de Himeji desde dentro y sus vistas. A partir de ahí, lo que queráis o podáis gastar en compras personales, dependerá de vosotros. Una única advertencia, preparaos en ciertas zonas sobresaturadas de turismo para precios de entrada más altos a no residentes. Por ejemplo, Himeji ya ha anunciado que a partir de 2026 el precio pasará de 1000 a 2500 yenes para no residentes.

Respecto a las compras, dejo a vuestro prudente criterio elegir el presupuesto. Si os gusta mínimamente el manga y el anime, entre los Book-off, Mandarake y otras muchas tiendas, volveréis cargados de material. Casi prefiero no mencionar los gashapon, que son un auténtico vicio. Los amantes de los libros que paséis por Tokio, tendréis oportunidad de encontrar cosas más que interesante en jimbocho. Si podéis, informaros de los mercadillos al aire libre que puedan celebrarse en fin de semana en el área que estéis. Tokio tiene varios bastante interesantes y, por experiencia personal, recomiendo encarecidamente el mercado de antigüedades del santuario Hanazono-jinja, escondido entre rascacielos en pleno corazón de Shinjuku.

Soy fan del Studio Ghibli, ¿Debo visitar el Museo Ghibli y el Ghibli Park? Como fan de Ghibli, la respuesta es sí. Durante el primer viaje a Japón visitamos el museo, ubicado en Mitaka, al noroeste de Tokio, y en este segundo viaje hemos visitado el Ghibli Park, cercano a Nagoya en la prefectura de Aichi. Son mundos completamente diferentes. El museo es más pequeño, íntimo y personal, mientras que el parque es mucho más grande en extensión y, para disfrutarlo plenamente, recomiendo la compra del pase premium, que da acceso al interior de los edificios. La réplica del Castillo Ambulante al verla desde dentro te emociona. La única pega es que conseguir entradas puede ser complicado, pues hay que hacerlo online y la cola virtual puede ser larguísima, pero vale la pena el esfuerzo.

sábado, 9 de agosto de 2025

La dependienta de Sayaka Murata: una mirada al Japón más desconocido

Keiko Furukura tiene 36 años y trabaja por horas en un konbini. Esta es la base argumental sobre la que se articula la décima novela de la japonesa Sayaka Murata (1979), "La dependienta" ganadora del prestigioso premio Akutagawa en 2016 y que, tras una trama aparentemente simple, esconde una complejidad y profundidad que merece ser analizada, no faltando tampoco ciertos tintes autobiográficos en la misma.

Portada de la edición española de "La dependienta"

Nadie es una burbuja aislada, menos aún el escritor. Las experiencias personales y el ambiente en que se desenvuelve acaban siendo reflejados en sus novelas, lo que en caso de Sayaka Murata es bastante literal. Ella misma ha trabajado a tiempo parcial durante 18 años en un supermercado; incluso ahora que es una autora consagrada, trabaja a tiempo parcial en el comedor de su editorial tokiota, pues ella misma explica que se trata de una rutina que le permite seguir con su labor como escritora.

La protagonista de la novela sabe que es diferente desde que era niña; sus reacciones excesivamente racionales y con una aparente falta de empatía le conducen a ciertas fricciones con otros estudiantes y profesores, así como causa preocupación a su familia, pero aprende a pasar desapercibida. Sin ser experto en la materia, podríamos estar ante un caso de Asperger, y en la sociedad japonesa, ser diferente no es sencillo.

Casualmente, durante su etapa universitaria, comienza a trabajar en un konbini recién inaugurado, descubriendo que el trabajo le apasiona, sobre todo lo estructurado y organizado, siguiendo una directrices y esquemas claros de los que no hay que salirse. Así, pasan 18 años y ella es la única de las personas que inauguraron el local y, además de trabajar por horas en él cinco días a la semana, sigue soltera.

Aquí toca hacer varios incisos. El sistema laboral japonés puede resultar (y de hecho resulta) algo extraño para el occidental medio. Si una persona quiere tener un empleo estable, debe someterse al shukatsu (versión abreviada de shūshoku katsudō), que es el proceso de búsqueda de empleo que comienza el año antes de la graduación. Los estudiantes visitan las empresas de su interés y pasan rondas de entrevistas, asegurándose un empleo antes de graduarse. El problema es que este rígido sistema dificulta enormemente que luego un graduado superior pueda acceder a un empleo estable si no ha pasado por este filtro, con independencia de la titulación que ostente. Hay que entender que, tradicionalmente, la compañía que te emplea es al que da la formación desde cero, dando un valor relativamente bajo al título que tenga el nuevo empleado. Eso sí, las horas extras obligatorias y no remuneradas, da igual el tipo de trabajo que tengas, siguen siendo lamentablemente habituales en Japón.

Una imagen familiar para cualquiera que haya estado en Japón: el interior de un konbini. Fuente: Fotos propias

Esta situación está cambiando en los últimos años, debido a la baja natalidad y la competencia de compañías extranjeras, con procesos de selección más flexibles, que pueden hacerse con los mejores estudiantes dándoles condiciones laborales más favorables. Con todo, y aquí el sexo importa, la mujer japonesa, deja su empleo al casarse y se convierte en ama de casa en porcentajes notablemente superiores a los de otros países desarrollados. Esto se debe a un sistema que todavía defiende al hombre como principal proveedor de ingresos del hogar. Es verdad también que la baja natalidad ha hecho que más mujeres sigan trabajando, aunque sea a tiempo parcial, pero no ha sido el único cambio. Aunque Japón es un país donde si no se es japonés y no se habla con un nivel muy alto del idioma, es virtualmente imposible obtener empleo, la novela refleja una realidad que este mismo 2025 pude observar de primera mano: la presencia de personal extranjero (vietnamitas, filipinos, chinos y coreanos mayoritariamente, pero también de otros países) que trabajan en konbinis y otros establecimientos de hostelería.

Es sorprendente la cantidad de datos y variables que manejan los konbini, como máquinas bien engrasadas que no dejan nada a la suerte. Son la tabla de salvación en zonas urbanas de toda una legión de sarariman que acuden puntualmente y con demasiado cansancio en el cuerpo a largas jornadas de trabajo, además de ser para el turista lugares repletos de manjares maravillosos, bebidas exóticas (las dedicadas a quitarte la fatiga, la resaca y otros males, merecerían todo un artículo aparte) y hasta ropa interior.

Los arubaito (trabajos a tiempo parcial) en contraposición con el shigoto (trabajo indefinido o a tiempo completo) son muy comunes entre los estudiantes, pero realizarlos más allá de ese periodo, deriva en un verdadero estigma social y la imposibilidad de obtener mejores empleos en el futuro. Es por ello que los más de tres lustros de nuestra protagonista en el sector, unidos a que sigue soltera, cuando se espera que esté casada o en algún tipo de relación, con independencia de si es buena o mala, la convierten en un verdadero bicho raro desde la perspectiva japonesa. Sin embargo, como la propia autora, en el konbini encuentra la paz y el equilibrio que necesita para su vida, con independencia de lo que puedan pensar los demás.

Es una novela íntima y valiente, que defiende la posibilidad de elegir cómo se quiere vivir, sin que las convenciones sociales te arrastren por un camino que, en realidad, deseas evitar porque no te hace feliz. 

¿Qué pensáis vosotros? 

 

domingo, 31 de diciembre de 2023

Kanikosen: Takiji Kobayashi y la conciencia social japonesa

Takiji Kobayashi (1903-1933) vivió tiempos convulsos, a caballo entre la declinante era Meiji, la inestable pero esperanzadora era Taisho y un decepcionante inicio de la era Showa, caracterizado por unafuerte autocracia y represión de la disidencia. Nacido en Odate (Akita) y criado en Otaru (Hokkaido), acabó uniéndose al partido comunista en 1931. Poseedor de una gran conciencia social y dotes para la escritura, firma diversas obras relativas a las durísimas condiciones laborales de la época, siendo la más famosa, y que eventualmente le costaría la vida, Kanikosen ("El cangrejero").

Takiji Kobayashi poco antes de su muerte. Fuente: Wikipedia

Si bien es cierto que la Revolución Industrial que arranca en el siglo XIX en Europa y Estados Unidos provocó gran desigualdad y una migración sin precedentes del medio rural al urbano, hacinándose en verdaderas infraviviendas, en condiciones de dudosa salubridad, el caso japonés posee unas características peculiares, derivadas del proverbial aislamiento japonés,que no se rompió hasta las visitas del comodoro Perry y sus "barcos negros" en 1853 y 1854.

Entonces, un debilitado shogunato que llevaba 250 años rigiendo el país y que resistiría agónicamente tres lustros más, reconoció de modo pragmático no poder enfrentarse a la superior tecnología militar occidental, firmando en 1854 el Tratado de Kanagawa, que concedía acceso a los puertos de Shimoda y Hakodate para comerciar. Éste sería complementado en 1858 con la firma del Tratado de Harris o Tratado de Amistad y Comercio, que concedía múltiples derechos comerciales y extraterritorialidad a los extranjeros.

Fue el primero de los múltiples tratados desiguales de libre comercio firmados por Japón con potencias occidentales, ya que rusos, británicos, franceses, alemanes y otros vendrían después; una verdadera humillación para Japón, que no tardó en aceptar a regañadientes que la confrontación con los extranjeros no resolvería el problema. Rebeliones tan graves como la de Satsuma en 1873, casi ponen en jaque al recién estrenado gobierno del Emperador Meiji y sofocarla costó miles de hombres.

Con todo, Japón hizo lo que mejor sabe hacer: aprender y mejorar. Fueron enviadas misiones de estudio al extranjero en todos los ámbitos de la ciencia, el derecho, la economía... Así mismo, se fundaron nuevas instituciones de enseñanza al estilo occidental y se atrajo a profesorado extranjero cualificado ofreciendo todo tipo de beneficios. Las lenguas fueron un campo donde sobresalieron, traduciéndose numerosas obras extranjeras de todo tipo. Es verdad que los estipendios percibidos por estos estudiantes en el extranjero no siempre daban para vivir, como relataba el propio Soseki Natsume en relación a su estancia en Londres de 1900 a 1902.

Para finales de siglo, la industria japonesa había progresado espectacularmente, con indicadores de crecimiento disparados, como el aumento exponencial en consumo de carbón, exportaciones, red ferroviaria o flota mercante. No menos importante, su industria y organización militar dieron verdaderos pasos de gigante. La victoria en la guerra sino-japonesa (1894-1895), supuso un revulsivo frente a la humillación sufrida 40 años atrás; sentimiento que se consolidó con la victoria en la guerra ruso-japonesa (1904-1905), fruto de las ambiciones expansionistas de ambas potencias.

Lamentablemente, estas victorias embriagaron al estamento militar y un poderoso sector de nuevos conglomerados industriales (Zaibatsu), dando lugar a una corriente militarista y ultranacionalista que, en nombre del Emperador, serviría de excusa para la ocupación de Manchuria y Corea, antes del inicio de la 2ª Guerra Mundial. Paradójicamente, la debilidad mental y física del emperador Taisho, que sufrió una meningitis de niño que explica muchos de sus problemas de salud, permitió una menor injerencia en la actividad del parlamento y el florecimiento de una efímera democracia liberal, concediendo finalmente el derecho al sufragio universal (masculino) a todos los mayores de 25 años en 1925. La Constitución Meiji de 1889 apenas concedía el derecho de voto al 4% de la población, igual que ocurriera en las propias democracias occidentales en sus inicios.

El coste social y humano de la acelerada revolución industrial no fue menor en absoluto. Las innovaciones tardaron mucho en llegar a las empobrecidas zonas rurales, que eran sometidas a fuertes cargas fiscales que sirvieron para sufragar la industria. El tránsito del campo a la ciudad vino acompañado de penalidades, incluyendo el abuso sistemático a que eran sometidos los trabajadores no cualificados por empresarios sin escrúpulos, que aprovechaban una laxa legislación laboral.

Amigos de Takiji velan su cadaver, con evidentes signos de tortura a manos de la Policía Imperial Japonesa. Fuente: Wikipedia

Takiji Kobayashi reflejó en su obra un caso de huelga que tuvo éxito, en un barco cangrejero en aguas de Kamchatka, y lo pagó caro, muriendo por las terribles lesiones infligidas mediante tortura por la Policías Imperial Japonesa.

Portada de la reimpresión de 2023 de Kanikosen por la editorial Gallo Nero
 

En España, su novela fue publicada por primera vez en 2010 con el título "El pesquero" por Ático de los libros. Por su parte, la adaptación al manga de Go Fujio, publicada por Gallo Nero en 2014, cuenta con una reciente reimpresión en 2023 de muy buena factura.

Espero que disfruten de la lectura.

domingo, 13 de junio de 2021

Boys, be ambitious: Un Japón en desarrollo

Existen frases que pasan desapercibidas al inicio, pero que con el tiempo adquieren reconocimiento por un conjunto de circunstancias, no siempre fáciles de explicar. Este es el caso en Japón del "Boys, be ambitious" (Chicos, sed ambiciosos), del norteamericano William Smith Clark (1826-1886), quien pasó apenas ocho meses, entre 1876 y 1877, en el país reorganizando el Colegio de Agricultura de Sapporo, que sería la base de la actual Universidad de Hokkaido.

William S. Clark en 1876. Fuente: Wikimedia
 

La segunda mitad del siglo XIX en Japón, fue de cambios vertiginosos. El país había estado virtualmente aislado del exterior durante más de doscientos años, desde que el tercer Shogun, Tokugawa Iemitsu, decretara en 1839 el Sakoku, la prohibición de contacto entre japoneses y extranjeros, con dos salvedades. Por un lado, el contacto con occidentales (en puridad sólo holandeses) quedó limitado a la isla artificial de Dejima, frente al puerto de Nagasaki. Coreanos y chinos, por su parte, podían comerciar a través de la isla de Tsushima, ubicada al norte de Nagasaki, entre Japón y el continente asiático, y del reino de Ryukyu (con una fascinante historia como reino independiente hasta que fue formalmente disuelto y anexionado a Japón como la prefectura de Okinawa en 1879).

Este aislamiento se rompería con la segunda visita del Comodoro Perry al mando de sus "barcos negros", que forzó la firma del Tratado de Kanagawa y, aunque a la fuerza y en términos muy desiguales, abrió Japón al mundo. Tras los norteamericanos, vinieron las demás potencias occidentales de la época. Los japoneses, justamente indignados, pero sin poder hacer nada por ser conscientes de su inferioridad en términos tecnológicos, sufrieron una verdadera conmoción que terminó con la caida del Bakufu y la restauración del poder imperial.

El emperador Meiji, junto con una clase dirigente activa y práctica, la oligarquía Meiji, inició un ambicioso programa de reformas que permitiera a Japón ponerse a la altura de las mismas potencias que ahora les miraban con condescendencia. Se enviaron misiones al extranjero, como la famosa misión Iwakura, que tenían un triple objetivo: el reconocimiento del recientemente reinstaurado poder imperial; el inicio de la renegociación de los tratados desiguales; y, por último, un estudio en profundidad de los modelos industriales, políticos, militares y educacionales occidentales.

Aquí es donde entra nuestro hombre en la historia, o casi. Primero toca aclarar que la isla de Hokkaido de hoy día, con sus más de cinco millones de habitantes completamente asentados, poco tiene que ver con la verdadera frontera del norte que suponía en la segunda mitad del siglo XIX. Situada en la zona más septentrional de Japón, su clima en invierno es agreste y frio, con intensas nevadas, pero sus tierras cultivables suponen un cuarto del total de todo Japón. Por su valor económico y estratégico, y para evitar que el apetito ruso, que se llevó a las Kuriles y Sajalín, acabara fagocitando Hokkaido, el gobierno Meiji quiso impulsar la agricultura y, con ello, el control de la zona.

Siguiendo su política de invitar, con promesa de generoso pago, a expertos extranjeros en diferentes materias, en 1876 pisó suelo japonés el señor Clark, quien fue reclamado por su experiencia en reorgaizar establecimientos de enseñanza superior, en concreto el Massachusetts Agricultural College de su estado natal (actual Universidad de Massachusetts Amherst), fundado en 1863 y del que fue presidente de 1867 a 1879. 

En ocasiones, las mejores intenciones e ideas pueden no llegar a aplicarse por encontrar oposición o pura desidia, pero Clark tuvo la fortuna de contar con el apoyo entusiasta tanto del gobierno Meiji como del gobernador de Hokkaido de la época, Kuroda Kiyotaka (1840-1900), quien llegaría a ocupar el cargo de primer ministro, con quien mantuvo una magnífica sintonía personal, siendo mutuo el respeto que se profesaban. De hecho, la influencia de Clark fue tal que llegó a asesorar en relación a cómo convertir en colonos permanentes a pescadores migratorios y al establecimiento de industria ligera.

Por su parte, la personalidad de clark dejó impronta en sus estudiantes, pues transmitió los valores de diligencia y abstinencia de su educación puritana, usando ejemplos de la biblia en un momento que todavía no estaba permitido en el país. Estos valores, dada la tradicional mentalidad japonesa de sacrificio y esfuerzo, calaron especialmente bien en un momento en que se daban perfecta cuenta de lo que la formación y su éxito significaban para el bien común.

Acompañamiento a caballo a William S. Clark,segundo por la derecha, el día de su partida. Fuente: Twitter Universidad de Hokkaido
 

Cuando Clark partió a caballo, una concurrida comitiva le siguió hasta 20 km después de Sapporo y fue durante su despedida final cuando dijo su inmortal frase: "Boys, be ambitious". El tiempo y la leyenda han ido creando añadidos, pero no se conocen referencias escritas a esa frase hasta 1894, lo que no significa que no se dijera, sino que el reconocimiento de su importancia y el orgullo generado por lo conseguido por Clark tardó tiempo en ser asimilado, no dándose especial importancia a la frase hasta después.

Inclusive, para acabar de aclarar que no se refiere a la mera ambición de riqueza o fama, se añade: "Sed ambiciosos, pero no por el dinero ni por el engrandecimiento egoísta, no por esa cosa efímera que los hombres llaman fama. Sed ambiciosos por el logro de todo lo que un hombre debe ser"

Debo reconocer que me gusta el mensaje. La sana ambición busca el crecimiento personal, pero no a costa de otros. Creo que es positivo y entiendo verdaderamente el éxito que ha tenido. Entender además el contexto en que se dijo, da una visión mucho más rica y connotaciones más amplias que oirlo sin más. La era Meiji fue verdaderamente épica, con luces y sombras, pero rica intelectualmente y dio al mundo un nuevo actor internacional.

Lamentablemente, la sana ambición de Clark no era compartida por todos sus correligionarios norteamericanos , especialmente por su socio John R. Bothwell, en la compañía minera que dirigieron juntos hatsa 1882, Clark & Bothwell. Las prácticas deshonestas de este caballero, destruyeron la reputación de Clark y le llevaron a la ruina económica. Con toda seguridad contribuyeron a llevarle a la tumba de un ataque al corazón con apenas 59 años. Así, mientras que en su país ha sido casi olvidado, en Japón, especialmente Hokkaido, se han eregido estatuas en su honor, lo que considero un tratamiento más justo para su figura.


Fuentes:

-  https://www.lib.hokudai.ac.jp/en/collections/clark/boys-be-ambitious/

-  https://en.wikipedia.org/wiki/William_S._Clark

-  https://en.wikipedia.org/wiki/Hokkaido

- https://eloctavohistoriador.com/2018/10/26/sabias-que-xxxi-dejima-una-isla-solo-para-holandeses-en-japon/

-  https://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Ry%C5%ABky%C5%AB

-  https://en.wikipedia.org/wiki/Iwakura_Mission

miércoles, 13 de mayo de 2020

No esperamos volver vivos: testimonios japoneses para la reflexión

Hay pocas cosas más tristes que una guerra, pero existen. Leer cartas y extractos de diarios de jóvenes soldados y oficiales fallecidos en combate, desaparecidos o ejecutados siendo apenas unos muchachos me llena de tristeza. Este es el contenido de No esperamos volver vivos. Testimonios de kamikazes y otros soldados japoneses, selección y edición de Diego Blasco Cruces, quien tomó como base dos compilaciones de cartas y diarios de combatientes japoneses realizadas en 1947 y 1949 por estudiantes de la Universidad de Tokio, posteriormente ampliadas y enriquecidas: Harukanaru sanga ni (En los lejanos montes y rios) y Kike wadatsume no koe (escuchad las voces que llegan del océano).


Los textos seleccionados fueron escritos en su totalidad por estudiantes universitarios movilizados forzosamente a partir de 1937, tras concluir la carrera, e incluso sin concluirla, a partir de finales de 1943, cuando las cuantiosas pérdidas humanas del ejército japonés en la Guerra del Pacífico forzó al general y primer ministro japonés, Hideki Tojo, a terminar con las exenciones temporales al alistamiento de los universitarios, salvo escasas excepciones de aquellos matriculados en carreras técnicas y científicas. Si bien sólo un escaso 0,3% de la población de la época llegaba a la universidad, fue un verdadero escándalo nacional y minó mucho la confianza en el militarista gobierno de la época.

Resulta paradójico e hipócrita este clamar al cielo por la movilización de estudiantes universitarios, cuando buena parte de la sociedad japonesa hasta ese momento había criticado la exención de alistarse de los estudiantes universitarios, sometiéndoles a una enorme presión que hizo que un número nada despreciable se presentara voluntario, pese a no desear en absoluto formar parte de esa carnicería.

El contenido está ordenado de modo cronológico, partiendo de la segunda guerra sino-japonesa desde 1937, hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, con la captura y juicio por crímenes contra la humanidad de unidades militares japonesas tanto en China como en otros países ocupados.

Formar parte de una suerte de élite intelectual del país, convierte sus escritos en valiosos testimonios de lo que una parte de los japoneses hubieran deseado decir en alto: críticas al militarismo imperante, la disciplina castrense, el mal trato dado a chinos, coreanos y prisioneros de guerra occidentales; el deseo de poner fin a la guerra y volver a una situación de cooperación con el resto del mundo. Muchos de estos jóvenes cuyas vidas se vieron prematuramente sesgadas, muestran una sensibilidad netamente japonesa junto con un profundo conocimiento de las ideas filosóficas occidentales y admiración del liberalismo, por su defensa de la libertad del individuo sobre la masa.

Un libro desgarrador, pero necesario, para el que me limitaré a hacer un breve resumen histórico que permita a quien esté interesado en su lectura apreciar mejor el paso de una nación aislada unilateralmente durante 251 años, con un bajo desarrollo de la tecnología y la ciencia por la falta de intercambios culturales, lo que supuso su inicial debilidad frente a las grandes potencias decimonónicas, a una nación imbuida de un nacionalismo bélicoso agresivo.

Japón se abrió (forzosamente) al mundo en 1854, tras el segundo viaje del comodory Matthew Perry, que culmina con la firma del Tratado de Kanagawa, con el que se abren los puertos japoneses al comercio con Estados Unidos, a la vez que se establece una representación diplomática permanente y se concede el beneficio de la extraterritorialidad a los ciudadanos extranjeros occidentales. En los años siguientes, la mayoría de potencias occidentales de la época firmarían sucesivos tratados desiguales con Japón. España, lamentablemente, no aprovechó a tiempo ni desarrolló la oportunidad que se le ofrecía, sobre todo teniendo en cuenta la relativa cercanía de las Islas Filipinas.

Mutsuhito, el emperador Meiji, con ropas tradicionales en 1872 y uniforme militar un año más tarde
En la mentalidad japonesa, y no sin razón, esta época fue vista como deprimente y oscura, pero el fin del shogunato Tokugawa, con la restauración del poder en el emperador Meiji en 1868, abrió un periodo de ilustración y modernidad sin parangón en la historia de la humanidad. Convencidos de la necesidad de ponerse al nivel de las potencias occidentales, evitando convertirse en una suerte de colonia como China, el nuevo gobierno Meiji adoptó una política proactiva de búsqueda de talento extranjero que pudiese formar a la nueva élite intelectual del país, así como el envío de multitud de oficiales, estudiantes y profesores al extranjero, para aprender y conocer de primera mano sus formas de gobierno, organización y últimos adelantos científicos.

Se reorganiza el gobierno y se mira a los gobiernos británico y alemán a la hora de configurar la nueva jerarquía estatal. El ejército es remodelado bajo los parámetros del ejército prusiano, sobre todo, aunque también se reciben instructores franceses, ingleses y norteamericanos, y dotado de armamento moderno. La rápida introducción del ferrocarril refuerza el comercio y vertebra un país de naturaleza mayoritariamente montañosa, salvo las grandes llanuras de kanto, donde se ubica Tokio, y Kansai, con Osaka como segunda gran ciudad del país.


Numerosos testimonios de diplomáticos y viajeros occidentales a Japón dan fe de esta radical transformación en pocos años. Por nombrar unos pocos, fácilmente accesibles en ediciones españolas, contamos como:
- Japón en Otoño, de Pierre Loti (1889). Este autor francés recoge las impresiones del viaje realizado a Japón en 1885, menos de veinte años después del fin del shogunato y la restauración de la autoridad imperial. Con momentos de absoluto lirismo, es fácil apreciar la transición del feudalismo a una acelerada revolución indusrial
- Viaje al Japón, de Rudyard Kipling (1920). Narra sus impresiones sobre el país tras su visita de 1889, en la que, con ciertas dosis de humor, trata sobre el tema de la burocracia japonesa, el orgullo por la constitución recién aprobada y describe el ejército japonés y el deseo de la nación japonesa de ser tratada en pie de igualdad con las naciones civilizadas, pese a que estas naciones no tenían ningún interés en ser tratadas de modo ordinario, toda vez que seguían rigiendo los tratados desiguales del final del shogunato.
- En el país de los dioses, de Lafcadio Hearn (1890-1904). Hearn tuvo una vida azarosa y sólo encontró reposo y paz de espíritu en Japón, país al que llegó en 1890 y que ya nunca abandonaría. Adquirió la nacionalidad japonesa,se convirtió al budismo y se casó con una mujer japonesa. Si bien nunca logró una integración plena con su país de acogida, sentía una profunda admiración por éste, y publicó doce volúmenes sobre Japón del que este libro es una selección.
- En la corte del Mikado, de Francisco de Reynoso (1904). Diplomático español destinado brevemente en Japón entre 1903-1904, nos presenta una deliciosa visión del país aderezada con estadísticas e información complementaria sobre su progreso económico, educacional, religión y otros.
- La vuelta al mundo de un novelista, de Vicente Blasco Ibáñez (1924). El más universal de los autores valencianos, afincado en los años veinte en la localidad francesa de Merton, donde fallecería en 1928, emprende en otoño de 1923 un viaje alrededor del mundo en el velero Franconia. Japón es parte de este viaje, arribando a Edo (actual tokio), pocos meses después del gran terremoto de la bahía de kanto que dejó destruida la ciudad y causó más de 100.000 muertos. Visitó también Kioto y Nara, e incluso fue recibido en la universidad de Tokio, donde dio una conferencia.

En suma, este esfuerzo resultó exitoso y, apenas tres décadas más tarde (del fin del shogunato), se encontraron en condiciones de vencer en la primera guerra sino-japonesa (1894-1895) y en la guerra ruso-japonesa (1904-1905). La guerra con China cambió las áreas de influencia en el este de Asia, pasando Corea a ser un estado vasallo de japón y tomando control de la isla de Taiwan. Sin embargo, es la guerra con Rusia la que considero como el verdadero punto de inflexión y germen del militarismo y ansias expansionistas que conducirán a su participación en la Segunda Guerra Mundial.

Asegurada su posición en Asia y habiendo encontrado su lugar entre las grandes potencias, Japón conoce un desarrollo con luces y sombras. Inicialmente, las zonas rurales han soportado con su trabajo buena parte del peso económico de la transformación y modernización del país, pero sin sentir sus efectos, que se concentran en las grandes áreas urbanas, con una rápida industrialización y la creación de inmensos conglomerados industriales conocidos como Zaibatsu, de los que hoy sobreviven algunos como Mitsubishi, Mitsui o Nissan.

Con todo, las mejoras acaban llegando a las zonas rurales, sobre todo la educación. Japón logra unos niveles de alfabetización absolutamente excepcionales para la época. El problema radica en la centralidad de su sistema educativo y el nacionalismo de su plan de estudios, adoctrinando y ensalzando la sumisión al emperador y la entrega al país por encima de todo; situación que se agudizó todavía más durante la convulsa y breve era Taisho (1912-1926).

Ello explica el surgimiento a principios del siglo XX de diversas sociedades patrióticas que defendían la expansión japonesa por Asia y de las que formaron parte masiva la población de las áreas rurales, mientras que en las áreas urbanas más desarrolladas y dinámicas culturalmente, su calado resultó mucho menor. En cualquier caso, a medida que pasaba el tiempo resultaba más difícil escuchar voces críticas con la escalada militarista. El ataque a traición sobre Pearl Harbour en diciembre de 1941, por exceso de confianza, supuso el principio del fin del Gran Japón.

La Guerra del Pacífico fue para Japón un verdadero desastre. Cometiendo un error de novato, quisieron abarcar demasiado, y esa avaricia les perdió. En apenas seis meses desde su entrada en la guerra, Japón sufrió serias derrotas en la Batalla del Mar del Coral y la Batalla de Midway, perdiendo ya la iniciativa a partir de entonces. Los submarinos estadounidenses entorpecieron en gran medida la cadena de suministro japonesa, de modo que un gran número de soldados fueron abandonados a su suerte, sin refuerzos, armas, medicinas ni víveres, en un sinfín de islas del Pacífico.

La situación no era mucho mejor en el corazón del territorio japonés, que sufría constantes incursiones aéreas del enemigo y se veía cada vez más reducido en su acceso a materias primas y material militar. Las unidades especiales de ataque creadas en 1944, no eran más que una respuesta desesperada al avance de las tropas aliadas, si bien rodeadas de un discurso formal de gloria y entrega máxima; gesto inútil e indeseado por la mayoría de los elegidos forzosamente, no tanto voluntarios, para formar parte de estos grupos suicidas.

Cúpula de la bomba atómica en el Parque de la Paz de Hiroshima. Impresiona verlo de cerca
El final del conflicto, tras el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945, es de sobras conocido. Japón fue ocupado y reducido al conjunto de sus islas principales. Bajo la tutela aliada, se restituyó la autoridad formal al emperador Showa, Hirohito, pero como figura utilitaria que ayudara a mantener el control del país y evitar resistencias; perdiendo, eso sí, su carácter divino. La constitución Meiji, promulgada el 11 de febrero de 1889, quedó suspendida tras la ocupación y fue sustituida en 1947 por la actual.

Confío en que se animen a leer el libro. Vale la pena.

martes, 2 de octubre de 2018

La mujer de la arena: una lucha del individuo contra la colectividad

Kobo Abe (1924-1993). publica en 1962 la obra con la que obtendría reconocimiento universal. La mujer de la arena, un inquietante y claustrófobico relato en que un entomológo aficionado, Jumpei, llega a una aislada localidad de pescadores en busca de variedades desconocidas de escarabajos. Las gentes del pueblo, desconfiadas y hurañas, una vez se han asegurado que nadie le reclamará, le engañan para pasar la noche en la casa de una viuda, rodeada entre dunas de arena que amenazan con sepultarla, y a la que sólo se puede acceder a través de una escala. Poco tarda en darse cuenta el protagonista que se trataba de una artimaña para retenerle y formar parte de una comunidad cuyo único objetivo es frenar el avance de las dunas mediante el trabajo manual de sacarla en cubos. Con el tiempo, el protagonista va descubriendo al conversar con la joven viuda que no es el único prisionero y que nadie había conseguido escapar antes, aunque lo han intentado. 

martes, 11 de septiembre de 2018

La fórmula preferida del profesor: un viaje a la matemática de la felicidad

¿Qué es lo que hace que un libro nos atrape desde la primera línea? ¿En qué consiste esa cualidad que convierte la lectura en una experiencia grata y reconfortante? Aprecio como el que más una historia compleja, con múltiples escenarios y personajes con una rica vida interior. Sin embargo, la clave radica en la sencillez y la humanidad; huir de la afectación y la artificiosidad. Nada como un relato de tono costumbrista en el que aparentemente no pasa nada, pero que engancha por el modo en que nos identificamos con los personajes y podemos practicamente sentir palpitar su corazón.


martes, 1 de mayo de 2018

Consejos para un viaje a Japón(6) Comprando unos recuerdos



Se dice que Japón es uno de los países más consumistas del mundo, y cuando uno está sobre el terreno y aprecia la presentación y la calidad de los productos, además de lo cucos que son muchos de ellos (Muy kawaii todo), comprende rápidamente porqué. El mundo de los omiyage o recuerdos es virtualmente inabarcable. Te gustaría llevártelo todo, pero en última instancia toca elegir un poco o comprarte una maleta más grande. Aquí van unas cuantas sugerencias de recuerdos:

miércoles, 28 de marzo de 2018

Consejos para un viaje a Japón (5) Descubriendo Tokio - parte 2

Boda sintoista tradicional en el Santuario Meiji
Amanece un nuevo día y, tras una noche de merecido descanso, una larga jornada de descubrimiento en la que pasaremos por Harajuku, Shibuya, Ginza y Asakusa. Viviremos los contrastes entre el Japón más tradicional y el más contemporáneo.

lunes, 12 de marzo de 2018

Consejos para un viaje a Japón (4) Descubriendo Tokio - parte 1

Panorámica de Tokio desde el edificio del Gobierno Metropolitano en Shinjuku
Tokio es absolutamente enorme, una verdadera megalópolis compuesta por 23 barrios, que podrían ser ciudades en sí mismas (y de hecho lo fueron), 26 ciudades, más tres pueblos y una villa. Los aficionados a las películas del Studio Ghibli que hayáis visto Ponpoko, recordaréis el modo en que las ciudades se extendieron durante los años de desarrollo posteriores a la 2ª Guerra Mundial, a costa del medio natural y las criaturas que lo habitaban, dejando espantosos bloques de hormigón donde antes había campo. Sin embargo, incluso estos bloques de hormigón pueden tener su encanto y convivir con encantadores barrios residenciales como los que aparecen en Shinchan o Doraemon.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Reseña: Estupor y temblores

Amelie Nothomb, nacida Fabienne-Claire Nothomb el 9 de julio de 1966 en Etterbeek, Bélgica, es una escritura en lengua francesa muy peculiar; considerada excéntrica en su país, entre otras cosas, con los extravagantes sombreros que suele gastarse. Debido al trabajo como diplomático de su padre, su infancia y adolescencia pasó principalmente entre Japón y China, además de otros países, hasta acabar recalando con 17 años en Bruselas, ciudad en la que se sentía en cierto modo extranjera. Estos inicios vitales, y una cierta chispa creadora, dieron lugar a una escritora inclasificable, capaz de dar lugar a obras cosmopolitas de un costumbrismo tan absurdo que raya en lo surrealista.

Portada de la edición francesa con su particular autora

lunes, 20 de noviembre de 2017

Reseña: El mar de la fertilidad

Yukio Mishima es uno de esos escritores dotados de una rara clarividencia y habilidad para detectar y plasmar el ambiente social de una época. Su tetralogía, El mar de la fertilidad, compuesta por las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel, es un perfecto reflejo del Japón de finales de la era Meiji ("Era del culto a las reglas"1868-1912), el inicio de la breve era Taisho ("Era de la gran rectitud", 1912-1926) y buena parte del largo periodo Showa (1926-1989), llamado, irónicamente, "periodo de paz ilustrada".

Nieve en Miyajima de Koitsu Tsuchida. Fuente: Ukiyoe-gallery

jueves, 2 de noviembre de 2017

Consejos para un viaje a Japón: Itinerario (3)

Cruzando al Kabukicho

Quizá lo más difícil a la hora de viajar a Japón es decidir que ver, sobre todo si es la primera vez. Ya os adelanto que, dado lo extenso del país y la gran cantidad de sitios para ver que hay, no podéis ni debéis intentar abarcarlo todo. En entradas poteriores entraré en detalle sobre cada destino. Ahora, yendo al grano, como además tendreis un tiempo limitado, aquí va una propuesta de itinerario para unos 11 días, teniendo como bases Tokio y Kioto:

sábado, 21 de octubre de 2017

Consejos para un viaje a Japón: Llegada al aeropuerto, cambio de divisas y transporte al centro (II)

Por fin te has decidido, compraste los billetes, reservaste el alojamiento y te hiciste un itinerario muy chulo. Estás en el avión y todavía no te puedes creer que de verdad estés cruzando el mundo para ir al país de tus sueños. Aterrizas, bajas y pasas los controles de seguridad sin mayor problema y ahora te preguntas:

Acabo de llegar a Narita, ¿cómo me voy al centro? Hablar de centro, dadas las dimensiones de Tokio y que cada barrio tiene algo que lo hace peculiar, es una licencia poética. Pero no seamos puntillosos. Puedes hacerlo en tren, autobús o taxi. La última opción, a menos que quieras gastar del orden de 200 euros, queda descartada casi de inmediato. Los precios en tren rondan entre los 2500 yenes del skyliner y los 3000 yenes del Narita express por trayecto. En relación a este último, si compras billete de ida y vuelta sale a 4000 yenes en total. Y, no nos olvidemos, si eres poseedor de un JR Pass y lo activas a tu llegada en el aeropuerto, el Narita express está incluido y no tendrías que pagar más. 

Los vagones de primera clase en Japón van marcados con un trébol verde

jueves, 12 de octubre de 2017

Consejos para un viaje a Japón: Los prolegómenos (1)

¿Te apasiona Japón? ¿Crees que irte a Japón supondrá la venta de uno de tus riñones, un ojo y tu cuero cabelludo? ¿Te sientes inseguro porque no hablas japonés y tu inglés es malo? No te preocupes, Japón está al alcance de todos si lo organizas bien. Un viaje de 11 días completos (13, si añadimos el día de llegada y el de salida), tuvo un coste de 2400 euros entre dos personas para los gastos de avión, alojamiento, JR Pass y las entradas al Museo Ghibli.

Comencemos por lo básico: la preparación del viaje.

viernes, 5 de febrero de 2016

El Japón Meiji: un mundo en transformación. (1) Una introducción.

Como apasionado de la historia y particularmente de Japón, me parece fascinante el modo en que se desarrolló su historia a partir de la apertura forzosa al exterior en 1854. Para ver en perspectiva como pasaron de parias a potencia, hay que comenzar por el momento que cambió el rumbo de la historia japonesa para siempre.

La batalla de Sekigahara (1600), puso fin a las guerras intestinas que habían asolado Japón durante años. Aunque no fue hasta 1615 cuando Ieyasu Tokugawa derrotó definitivamente a lo que quedaba de los ejércitos de Toyotomi Hideyoshi, refugiados en el castillo de Osaka.
Detalle de pintura que recrea la batalla de Sekigahara. Fuente: Wikipedia con licencia Creative Commons
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