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martes, 6 de agosto de 2013

13 utopías y distopías para el verano

Ya que el verano es una de esas épocas en las que, incluso aunque se trabaje, la mayoría de nosotros tiene más tiempo para leer tranquilamente, convenientemente sentados en un buen sillón orejero o recostados en una tumbona en la playa, les voy a dar unas cuantas sugerencias de lectura. Aunque algunos de los libros son de sobras conocidos, ninguno entra en la categoría de bestseller contemporáneo, lo que implica que han pasado la criba del tiempo con un cierto éxito; tanto, que sólo uno de los autores sigue con vida.

Sé que, al leer el título, más de uno pensará que hablo de libros sobre como conseguir trabajo, bien pagado y con buenos horarios, pero no se trata de eso. Ante todo, un consejo, cuidado con las utopías, incluso la más bienintencionada tiene su reverso tenebroso.

Algunas propuestas utópicas y distópicas de mi biblioteca personal

martes, 23 de abril de 2013

Historias del futuro, de Robert A. Heinlein

Aunque seguramente menos conocido para el público que no frecuente este género literario, Robert A. Heinlein (1907-1988) es considerado por los críticos como uno de los más grandes escritores de ciencia ficción, junto con Isaac Asimov y Arthur C. Clarke. Defensor a ultranza del individualismo, que considera incompatible con la ignorancia,  siempre defendió como vital una educación muy amplia, reglada o no, que dotara de competencias útiles al individuo adulto. En sus novelas intenta de algún modo reflejar sus valores personales y establecer paralelismos con la época que le toca vivir.

El relato que presento se encuentra recogido en la colección de historias del futuro conocida como The past through tomorrow, que en España publicó la editorial Acervo en dos volúmenes. Se trata de Si esto continúa... escrito en 1940 y donde se puede reconocer sin esfuerzo la preocupación por una posible victoria de los totalitarismos. Nos presenta un futuro distópico en que los Estados unidos lleva tres décadas bajo un gobierno teocrático de los autodenominados profetas, que controlan los medios de comunicación y represión, anulando cualquier oposición... o eso creen. La semilla de la disidencia es casi imposible de erradicar, incluso en el régimen más totalitario, y organizaciones clandestinas sobreviven, teniendo la más grande, la Cábala, un gran parecido a la masonería, y se preparan pacientemente para salir a la luz cuando estén preparados; no para convertirse ellos en los nuevos amos, sino para que los hombres puedan volver a ser libres y elegir de nuevo por ellos mismos.

Portada de la edición española de Editorial Acervo (1981) y foto de Robert A. Heinlein firmando autógrafos en la Wordcon de 1976 (Midmericon). Fuente: Wikipedia.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Realidad o ficción


Rescato un antiguo artículo que publiqué en Diario de América sobre uno de mis temas favoritos: las distopías. Ahora que se acerca (otra vez, luego volverán a posponer la fecha) el fin del mundo, planteemonos una posible línea de evolución del mundo actual:

"Vivimos en un tiempo en que la gente sueña con utopías, con mundos mejores en los que reine la armonía, la paz, la buena convivencia y la razón. En este mundo, la violencia y las guerras estarían proscritas y serían poco menos que un vago recuerdo. Sin embargo, estamos en la época de las distopías: utopías de pesadilla.
Imaginemos que se suceden ataques terroristas y la inseguridad se extiende por las calles y en las mentes de las personas. Pensemos por un momento que la gente, en la búsqueda de la seguridad perdida, se vuelve menos crítica y comienza a aceptar restricciones, supuestamente temporales y excepcionales, en sus libertades básicas. No se escuchan quejas o, las pocas voces que se atreven a protestar, son acusadas de traidoras. Prosigamos con un escenario en que la situación degenera, el gobierno legítimo cae y se ve sustituido por un gobierno fundamentalista religioso que quiere imponer un régimen teocrático.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Cuidado con las utopías

Una sociedad ideal, no equivale a una sociedad homogénea. Ya alertaba Karl Popper sobre el peligro de las sociedades utópicas, aunque pueda resultar paradójico. Si nos encontramos ya en el sistema más perfecto e ideal, esto conducirá por fuerza a ser intolerante respecto a propuestas alternativas; si ya se está en posesión de la verdad, no se podrá tolerar que otros vivan en el error. La pretensión de homogeneidad a lo que conduce es a la condena de la diferencia; condena que puede no ser jurídica, pero si social, y conducir a un castigo mucho mayor del que la ley nunca podría imponer.

Drawn and engraved by F. Bate. Published by "The Association of all Classes of all Nations", at their institution, 69, Great Queen Street. Lincoln's Inn Fields, London, 1838. [Public domain], via Wikimedia Commons

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