Parece difícil pensar que en pleno siglo XXI y en el propio seno de
las sociedades supuestamente más avanzadas, se den fenómenos
difícilmente compatibles, no sólo con la ciencia, sino con el más
elemental sentido común. De todos estos negacionistas de la ciencia,
me preocupan poco los terraplanistas (Tios muy divertidos, por
cierto, sobre todo desde que dieron por buena la forma esférica de
Marte porque, palabras textuales, era un hecho constatado.
Aparentemente la física que sirve para otros planetas no se puede
aplicar a la tierra) y los partidarios de la tierra hueca. Lo que
realmente me preocupa es toda esa horda que predica las bondades de
la "medicina natural" y la homeopatía y que huye de las
vacunas como de la peste. Ni los unos ni los otros han logrado probar
la validez de sus presuntos remedios, más allá del efecto placebo,
en el mejor de los casos; y la decisión de no vacunar, nos afecta a
todos.
Internet se ha convertido en una verdadera selva donde se anuncian
sin tapujos y ofrecen sus servicios verdaderos chamanes
pseudocientíficos (charlatanes de tomo y lomo). Gurus quimiofobos
partidarios de los remedios naturales o de soluciones milagrosas que
valen para todo, como Suplemento Mineral Milagroso (lejía industrial
diluida en agua), que te vale para curar del resfriado al vihyel
cáncer,según sus defensores, cuentan con canales de youtube,
cuentas de facebook y webs con centernares de miles de seguidores.
Durante mucho tiempo se ha hecho la vista gorda, se ha minimizado el
peligro y se ha pensado que era una decisión sin riesgos: nada más
lejos de la realidad. El largo periodo de impunidad ha hecho que los
"médicos" (porque nada más lejos de su formación real en
casi todos los casos, que haber pisado una facultad de medicina de
verdad") que recetan estos remedios se crezcan y den una
confianza tal a sus pacientes que estos dejen los tratamientos que sí
serían efectivos y les podrían salvar la vida.