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domingo, 19 de octubre de 2025

Segundo viaje a Japón: Consejos de preparación

Un sueño largamente esperado se cumplió y pudimos volver 17 días en Japón este mes de mayo. La primera vez, un viaje que tendrá siempre recuerdos especiales, el recorrido se centró en Tokio, Kioto, Miyajima, Nara, Osaka y Himeji. Esta vez, buscando además huir de la masificación turística desatada en el llamado "Triángulo Dorado" (Tokio-Kioto-Osaka), debido a un yen muy débil que hace todavía más atractivo volar al país, la idea fue visitar el norte, la región de Tohoku y Hokkaido, volando luego a Tokio para visitar Kamakura, Yokohama y el parque Ghibli en Aichi, además de descubrir zonas nuevas de la capital japonesa.

Celebración del Kanda matsuri en Tokio, mayo 2025. Fuente propia

Preparar un viaje a Japón puede ser toda una odisea. En ocasiones uno no sabe por dónde empezar, porque ha visto tantísimos videos online sobre lugares que ver, cosas que no hacer, consejos sobre momentos en los que no venir (en muchas ocasiones bastante contradictorios), que uno acaba completamente sobrepasado antes de comenzar. Por ello, intentaré diseccionarlo del modo más sencillo. 

Comencemos por el momento: ¿Cuándo viajar a Japón? El mejor momento para viajar a Japón es cuando tengas tiempo para venir. Japón tiene época de tifones, de lluvias, de nieve y un frio pelón, así como de calor húmedo y muy puñetero, por lo que si uno se guía por el clima, no vendría nunca. Además, hay gente que adora el calor y otros que prefieren el frio o que no les importa tanto si llueve. En cualquier época del año que vengáis, encontraréis múltiples atractivos.

No todo el mundo dispone del mismo tiempo, pero mi recomendación es estar un mínimo de dos semanas completas. Nuestra primera vez fueron apenas 12 días completos y supo a poco. Esta vez han sido 17 completos y dos más entre viaje de ida y vuelta. Si podéis encontrar vuelos que lleguen temprano a la ida y salgan tarde a la vuelta como en nuestro caso, disfrutaréis de principio a fin. Desde España, hay vuelos con una única escala a precios muy competitivos tanto a Narita como a Haneda, pero no renunciéis a mirar también otros aeropuertos como el de Osaka o el de Sapporo, pues una vez en el país los vuelos domésticos son bastante asequibles.

¿Es necesario hablar japonés? No, pero lo agradecen y te facilitará las cosas. Lo primero que recomiendo, es contratar un pocket wifi, sim física o esim japonesa. De este modo, tendrás internet toda tu estancia a Japón y podrás usar Google translate u otras herramientas que, apuntando al texto a traducir, te diga qué significa. El nivel de inglés de los japoneses no es demasiado alto, pero tampoco inexistente y son muy serviciales, por lo que se harán comprender. Dicho esto, haber estudiado algo de japonés siempre ayuda. Mi nivel es terriblemente bajo, pero suficiente para leer fluidamente hiragana y katakana, así como ciertos kanji, lo que resulta muy útil. 

Nosotros cogimos un pocket wifi de Ninja wifi que recogimos en el aeropuerto de Narita al salir del control del aeropuerto y devolvimos en Haneda al volver antes de hacer el chek-in.

¿Es necesario el JR Pass? En octubre de 2023, el precio del JR Pass se incrementó un 70% en todas su modalidades (7, 14 y 21 días; clase turista y primera clase). Eso significaba que ahora sí resultaba conveniente calcular primero el coste individual de los trayectos que se quisiera realizar, para ver si salía a cuenta. La propia JR ofrece una completa calculadora de tarifas en el siguiente link. Además, esta subida hacía que algunos de los pases regionales que existían, se volvieran más atractivos. 

Si uno se plantea hacer un uso muy intensivo del shinkansen, ya adelanto que saldrá definitivamente a cuenta, en caso contrario, los pases regionales pueden ser una buena opción, combinados con el uso de vuelos domésticos. En cualquier caso, recordad que hay que comprar el pase fuera de Japón con un máximo de 90 días de antelación a la fecha de canje, una vez llegas al país. Además, podéis elegir, dentro de los 30 días siguientes a vuestra llegada, en qué fecha queréis que el pase se active.

Tampoco olvidéis que en Japón existen diferentes compañías privadas de tren, que ofrecen sus propios pases, como es el caso de Odakyu (con pases muy interesantes para el área de Hakone y Kamakura o su "Greater Tokyo pass" de cinco días) o Kintetsu, la compañía privada nacional más grande del país.

¿Debo comprar una tarjeta PASMO o SUICA? Es verdad que puedes vivir si ellas, pero para transportes, especialmente autobuses, que no estén cubiertos por el JR Pass o pases de viajes ilimitados como el del Tokyo Subway (de 24, 48 y 72 horas, que dan acceso a todas las líneas de Tokyo Subway y Toei Subway), es una maravilla para que no tengas que preocuparte de calcular tarifas; pasas la tarjeta al inicio y el final del trayecto sin más. Concretamente, la SUICA puede ser cargada con hasta 20.000 yenes de saldo y sirve para pagar en múltiples comercios, incluyendo konbini y máquinas expendedoras.

¿Dónde me alojo? La primera vez en Japón hace ya ocho años, apostamos por los Airbnb. La experiencia fue buena y no la desaconsejo, pero esta vez, tras más investigación y experiencia propia, nos decantamos por los llamados business hotels (cadenas de hoteles como los Toyoko Inn o Mystays, normalmente muy bien situados cerca de estaciones y bocas de metro, pensadas para japoneses en viajes de negocios, pero cada vez más usados por extranjeros). Las habitaciones no son especialmente espaciosas, pero siempre están limpias y dispones de todo tipo de servicios; incluso muchos hoteles cuentan con lavadoras que funcionan con monedas. Además, si llegas antes de la hora del check-in o te vas horas después del check-out, puedes dejar las maletas en el hotel hasta el momento oportuno sin coste extra. Creedme, no queréis arrastrar maletas más de lo necesario.

Existen muchas más opciones de alojamiento, como los capsule hotel (como emergencia o sólo por probar la experiencia), los ryokan u hostales tradicionales, o incluso love hotels, karaokes y cibercafés. Todo depende de vuestro presupuesto o necesidad.

¿Qué presupuesto necesito para el viaje? No es posible dar una respuesta categórica, pero sí unas guías.
Existen unos costes fijos de todo viaje: alojamiento y transporte. Cada cual tiene sus preferencias, pero teniendo en cuenta que la idea es estar poco tiempo en el hotel, porque os pasaréis todo el día fuera descubriendo el país, es un coste en el que podéis ahorrar. Los hoteles que usamos, aunque existían precios más caros también, fueron un promedio de 70 euros por noche una habitación doble (siendo dos, la mitad por cabeza). En lo referente a los vuelos, calculad que gastaréis por cabeza unos 750 euros en los más económicos que incluyan equipaje facturado hasta 23 kilos, además del equipaje de cabina hasta 8 kilos y una pieza personal (que todos sabemos que será una mochila llena hasta los topes). Os aseguro que las traeréis llenas a la vuelta. Como compramos el JR Pass de 14 días en clase turista, gastamos unos 525 cada uno (los 80.000 yenes del pase y los gastos de envío del bono que hay que canjear en Japón). Recomiendo, en virtud de vuestro itinerario, que valoréis si os conviene un pase global, regional o comprar los billetes individualmente.

Luego viene la parte de costes más variables, relativos a la comida y presupuesto para compras. Comencemos por lo fácil, comer en Japón sale razonablemente barato. Muchos menús del día están en el entorno de los mil yenes y, al cambio actual, eso es poco más de seis euros. Además, por la tarde comienzan los grandes descuentos en muchos supermercados y zonas de alimentación de centros comerciales, con posibilidades de obtener fabulosa comida a mucho menos precio. No olvidemos tampoco la existencia de cadenas de comida japonesa a precios asequibles como Yoshinoya, Sukiya y Matsuya (especializadas en gyudon); Ootoya, con gran variedad de platos; o Sushiro, especializado en sushi. Calculad unos 3000 yenes por persona y día, menos de 20 euros al cambio, para estar bien alimentados. 

Muchos templos budistas y santuarios sintoístas son de acceso libre, pero en algunos de los más famosos puede tocar pagar cantidades que varían entre los 300 y 1000 yenes, que ya adelanto se gastan con gusto. Lo mismo puede decirse de los castillos, con precios muy contenidos. Todavía recuerdo lo impresionante que era el castillo de Himeji desde dentro y sus vistas. A partir de ahí, lo que queráis o podáis gastar en compras personales, dependerá de vosotros. Una única advertencia, preparaos en ciertas zonas sobresaturadas de turismo para precios de entrada más altos a no residentes. Por ejemplo, Himeji ya ha anunciado que a partir de 2026 el precio pasará de 1000 a 2500 yenes para no residentes.

Respecto a las compras, dejo a vuestro prudente criterio elegir el presupuesto. Si os gusta mínimamente el manga y el anime, entre los Book-off, Mandarake y otras muchas tiendas, volveréis cargados de material. Casi prefiero no mencionar los gashapon, que son un auténtico vicio. Los amantes de los libros que paséis por Tokio, tendréis oportunidad de encontrar cosas más que interesante en jimbocho. Si podéis, informaros de los mercadillos al aire libre que puedan celebrarse en fin de semana en el área que estéis. Tokio tiene varios bastante interesantes y, por experiencia personal, recomiendo encarecidamente el mercado de antigüedades del santuario Hanazono-jinja, escondido entre rascacielos en pleno corazón de Shinjuku.

Soy fan del Studio Ghibli, ¿Debo visitar el Museo Ghibli y el Ghibli Park? Como fan de Ghibli, la respuesta es sí. Durante el primer viaje a Japón visitamos el museo, ubicado en Mitaka, al noroeste de Tokio, y en este segundo viaje hemos visitado el Ghibli Park, cercano a Nagoya en la prefectura de Aichi. Son mundos completamente diferentes. El museo es más pequeño, íntimo y personal, mientras que el parque es mucho más grande en extensión y, para disfrutarlo plenamente, recomiendo la compra del pase premium, que da acceso al interior de los edificios. La réplica del Castillo Ambulante al verla desde dentro te emociona. La única pega es que conseguir entradas puede ser complicado, pues hay que hacerlo online y la cola virtual puede ser larguísima, pero vale la pena el esfuerzo.

viernes, 26 de marzo de 2021

El puritanismo vuelve a Canal 9: Adios a la vuelta de Bola de Drac en valenciano

Un puritanismo absurdo vuelve a caer sobre Dragon Ball, y la animación japonesa en general, en A Punt, la sucesora de Canal 9. Alfred Costa, su director, ha sido taxativo, amparándose en códigos de género, "valores"... Cambian los ropajes, pero el mensaje es el mismo: vamos a decidir por vosotros qué os conviene.

En realidad la historia viene de bastante lejos. No es la primera vez que una serie de dibujos japonesa resulta censurada o suspendida por presunta violencia, no adaptación a determinados valores o contenido considerado adulto. Pero esto se debe a una mala concepción de los dibujos como algo únicamente para niños, considerados en un afán de paternalismo superlativo como seres incapaces de comprensión ni reflexión, en lugar de pensar que los niños son algo más listos de lo que creemos y pueden sacar unas lecciones diferentes y más valiosas de lo que piensa el adulto.

En su momento este tipo de campañas lograron por ejemplo retirar Shin-Chan, hoy día un clásico indiscutible, de la televisión pública valenciana. Oliver y Benji (Captain Tsubasa), que compitió con gran éxito contra los informativos de la noche, tampoco quedó exento de una crítica feroz por parte de personas que consideraban a niños y adolescentes como verdaderos incapaces mentales. No parecían comprender que hemos disfrutado de las grandísimas y épicas fantasmadas de Oliver y Benji (aunque muy molona, la catapulta infernal de los hermanos Derrik, no se la creía nadie, así como esos patadones que hacían que la pelota rompiera la red de la portería y se empotrara en el hormigón) y hemos extraído unas ideas de compañerismo, superación, esfuerzo y respeto hacia compañeros y rivales; la misma lección se puede extraer de Dragon Ball.
Shin Chan por su parte, hace una gran crítica social de la sociedad japonesa: horarios de trabajo inacabables, consumo excesivo de alcohol, situaciòn laboral de la mujer... siendo al mismo tiempo muy divertida y, además, un ejemplo de diversidad. Cabe recordar que los travestidos (las mariconchis) campan a sus anchas en la serie y las películas.

Como con cualquier texto literario que te da una impresión diferente siendo leído de niño, de adolescente o de adulto, lo mismo ocurre con cualquier serie de dibujos: el niño captará determinadas cosas y otras se le escaparan. La oposición a la petición de Compromís de recuperar Dragon Ball en valenciano hace una alusión también a unos códigos de género y valores, olvidando que la serie se ha emitido en muchas otras cadenas en España, el manga lleva casi 30 años siendo reeditado constantemente y, por supuesto, no existe ninguna restricción. El manga además sirvió para introducir a muchísimas mujeres en el mundo del cómic, un terreno en el que eran casi desconocidas hace apenas 25 años.
 
En otro orden de cosas, y quizá más importante en términos de promoción lingüística, no hay que olvidar que en los primeros 90 la selección de anime de Canal Nou, también con el mítico Musculman (kinikkuman), que se emitía dentro del programa A la babalà, sirvió para que muchísima gente aprendiera valenciano. 

Teniendo en cuenta que la audiencia de A Punt no despega, ni despegará, dado que sus contenidos no se ajustan ni remotamente a lo que los valencianos quieren, quizá sea hora de dejar de mirarse el ombligo, crear una parrilla televisiva atrayente y comprender que los niños no son imbéciles (y los adultos, también vemos dibujos)

miércoles, 10 de febrero de 2021

Susurros del corazón: Bildungsroman al estilo Ghibli

Las películas del Studio Ghibli no requieren presentación. Además de la oscarizada El viaje de Chihiro, es raro el adulto actual que no sonría ante la mera mención de títulos como Ponyo del acantilado o Mi vecino Totoro, o ante la frase "un cerdo que no vuela sólo es cerdo", de Porco Rosso. Sus películas abordan temas universales, con un especial énfasis en mensajes pacifistas, de respeto a la naturaleza y juzgar con ecuanimidad a las personas. Películas netamente fantásticas conviven con deliciosos relatos costumbristas, que pueden contar con un cierto componente onírico, como si soñáramos despiertos. Una de esas maravillas es Susurros del corazón (Mimi wo sumaseba), que vio la luz en 1995.


Si bien Hayao Miyazaki e Isao Takahata solían ser director y productor de sus respectivas películas, también sabían delegar responsabilidades y miraban a un horizonte temporal más amplio, por lo que buscaron opciones de animadores más jóvenes que pudieran seguir con el Studio Ghibli una vez se retirasen. El elegido fue el prometedor Yoshifumi Kondo, quien venía trabajando casi una década en el Studio. Por desgracia, falleció de un aneurisma apenas tres años después del estreno de su obra magna.
 

Hayao Miyazaki redactó un guión basado en el manga homónimo de Aoi Hiiragi, sobre una joven preadolescente aspirante a escritora y lectora empedernida, Shizuku Tsukishima, quien descubre consultando las fichas de préstamos de los libros que toma de la biblioteca, que virtualmente todos los ha leido antes que ella otra persona: Kenji Amasawa. Siguiendo a un gato que toma su mismo tren, Shizuku descubre por casualidad una solitaria tienda de antigüedades, que resulta pertenecer al abuelo del misterioso Kenji, como descubrirá más tarde. La creciente amistad y admiración que siente por este chico, de su misma edad, pero aparentemente con sueños para el futuro bien definidos, convertirse en luthier, impulsan a Shizuku a probarse a sí misma escribiendo un libro. Esto no sería malo, si no fuera porque el periodo elegido coincide con el de exámenes y deja de lado muchos otros aspectos de su vida familiar y personal.

La película reune características de las Bildungsroman, se trata al fin y al cabo de una película en que se muestra la transición de la infancia a la etapa adulta, más concretamente la difícil etapa de la pubertad, en que desaparecen las seguridades del pasado y se comienza ser consciente de las nuevas y crecientes responsabilidades, por lo que la sociedad espera de nosotros. Esa relación entre los otros y la creación de una personalidad única, con sus propios propósitos e inquietudes, que no necesariamente coinciden con los generales, provoca situaciones de tensión emocional e incertidumbres. 

No es preciso ni deseable mantenerse necesariamente con la masa para evitar riesgos, por el contrario, es necesario mantenerse firme pero con los pies en la tierra y expectativas realistas, cuando se trata de defender nuestros sueños, pero hay que ser consciente de las consecuencias. Como resume de manera magistral el padre de la protagonista: "No hay solo una forma de vivir la vida. Haz lo que creas que debes hacer, pero te advierto, que vivir de una forma distinta a la del resto del mundo es muy duro. No podrás culpar a nadie en caso de que las cosas no te salgan bien".

No se trata de una amenaza del padre, sino del modo que entiende mejor para apoyar a su hija, con la completa aquiescencia de la madre. Su familia no es rica, sino de clase media viviendo en un pequeño apartamento atestado de libros y muebles, en que se aprovecha cada rincón, pero sí son personas educadas y comprensivas, que respetan el espacio personal de cada uno, se apoyan y confían en la responsabilidad de los demás.

Shizuku lo acepta y continúa con la redacción de su libro, haciendo un trabajo previo de documentación y acabándolo en el tiempo previsto. Adelanto que no es un spoiler suponer que no saldrá una obra maestra, pero el mensaje es otro: haberlo intentado; ponerse frente a la hoja en blanco, el gran desafío del escritor, y sacar de dentro esas palabras que esperan pacientemente a ser reveladas en nuestras cabezas; algo mucho más difícil de lo que parece para el que nunca lo haya intentado.

La protagonista aprende además otras lecciones, como el valor de la espera y la búsqueda del equilibrio entre los diferentes aspectos de la vida. La película invita a tener inquietudes y explorarlas; sacar el lado creativo o simplemente disfrutar con aquello que te hace feliz. Una vez se ha puesto a prueba, comprende que le queda mucho por aprender, que debe seguir practicando y estudiando, pero desde una nueva situación de calma, de evitar el sobreesfuerzo. 

Este mensaje no es baladí, y menos aún teniendo en cuenta quiénes componían el público principal al que iba dirigida la película. En Japón, la cultura del esfuerzo, en ocasiones inhumano, en el trabajo, resulta absolutamente incomprensible para el occidental; hasta el punto de contar con nombre propio: Karoshi. El fallecimiento en Japón por esta causa resulta tristemente común e incluso el equivalente al ministerio de sanidad de ese país reconoce el fenómeno desde 1987. Resulta paradójico que la causa del fallecimiento de Kondo estuviera relacionada con ese mismo exceso de trabajo, mientras trabajaba en La princesa Mononoke.

Otro factor a favor de la película es su banda sonora, muy cuidada como es norma en Ghibli, pero que no fue obra del compositor habitual del Studio, Joe Hisaishi, sino Yuji Nomi. El tema central, "Country Roads" de John Denver pero interpretado por Olivia Newton-John, la versión que de ésta hace la protagonista con su "Concrete roads" y la impagable escena de la misma cantándola a capella con acompañamiento de cuerda, dan un aire nostálgico y esperanzador a la película. Los desafios de la juventud, y de cualquier momento de la vida, existen, pero uno debe demostrarse a sí mismo que puede superarlos o, por lo menos, enfrentarse a ellos y descubrir más sobre sí mismo. Este es un proceso continuo y dinámico que nunca termina, pero eso es lo que nos hace humanos y más interesantes.

También en esta película se incluyó una velada referencia pacifista con la historia de "El barón", la figura masculina de un gato que descubre Shizuku en la tienda de antigüedades, a quien le falta su compañera. Una metáfora del dolor y la separación que implica un conflicto bélico, en este caso la Segunda Guerra Mundial, y una historia de amor interrumpida que únicamente pervive ya en los recuerdos del abuelo de Kenji.

¿Qué película de Studio Ghibli os ha marcado más? ¿Qué os ha hecho sentir?


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